jueves, 27 de abril de 2017

Sin vivienda

Miguel Fuster, 15 años en la calle. Obra completa (2016)
Isaac Rosa y Cristina Bueno, Aquí vivió. Historia de un desahucio (2016)

"Los han desahuciado de sus casas, pero también de sus vidas, las que esperaban vivir. Las que soñaban. Del futuro. Se ven fracasados, perdedores en esta sociedad del éxito."

La exclusión es el "proceso social de separación de un individuo o grupo respecto a las posibilidades laborales, económicas, políticas y culturales a las que otros sí tienen acceso y disfrutan"(1). La falta de vivienda aparece como uno de los indicadores más visibles de esa desigualdad y, al mismo tiempo, de los que generan mayor sufrimiento y más dificultan la participación social efectiva de las personas a las que afecta.
Rubén Unanua, nuestro invitado a esta tertulia, es director del Centro de atención a personas sin hogar de Pamplona y nos aportará una visión directa sobre esta situación y los modelos de intervención tradicionales y más recientes.

Los dos cómics propuestos, aunque de naturaleza distinta -un relato autobiográfico frente a una ficción documentada- nos recuerdan que esa desigualdad tiene, al menos en parte, un carácter estructural, fruto del modelo social que generamos o sostenemos cuando nos comportamos como espectadores pasivos. A pesar de vivir en el mismo mundo, de compartir ciudades y espacios públicos, parece que habitamos universos distintos:
"Cuando uno camina por la calle no lo ve. A veces no sabes ni lo que pasa en tu propio edificio."
15 años en la calle. Obra completa es un integral de las historias que Fuster comenzó a publicar en su blog en 2007 y que se recopilaron inicialmente en tres álbumes entre 2010 y 2012. Componiendo primero escenas breves, que evolucionan hacia historias cada vez más largas, los ríos de texto y las imágenes repletas de trazos entre los que se esconde la estética característica de sus inicios inciden desde diferentes ángulos en la realidad de las personas que sobreviven en la calle, sin un techo.


Dibujante de éxito en la agencia Selecciones Ilustradas durante los años 70, Miguel Fuster ha aprovechando muchos años después su talento para elaborar un autorretrato de los años que vivió en la calle: un retrato físico -él protagoniza casi todas las viñetas-, psicológico -plasma con detalles sus pensamientos- y vital -presenta sus acciones sin ninguna censura- .
Es difícil mostrar de forma más clara y eficaz el progresivo desarraigo y el peligro de la pérdida de referencias y esperanzas:
"Yo sentía cada vez menos. Hasta las preciadas imágenes de mi pasado empezaban a emborronarse (...) Cada vez me sentía más desligado de todo, tenía la impresión de ser algo intangible, una cosa que se iba alejando de los vivos..."
Los recuerdos, el alcohol, la agresividad y el aislamiento de quienes viven en la calle se revelan como mecanismos que permiten soportar una vida marcada por el miedo permanente, aunque al mismo tiempo contribuyan a ahondar la marginación:
"Porque cuanto más adaptado a mi vida actual parecía, más me alejaba de mí."
Además, a la vez que habla de sí mismo, nos muestra al resto de nosotros como posibles generadores de soledad, rechazo, desprecio, vergüenza y culpabilización o, simplemente, desinterés. Este retrato de una dinámica social basada en el potencial de consumo y cuestionada por la crisis es uno de los argumentos que conectan su cómic con Aquí vivió. Historia de un desahucio:
"-¿Y saben a quién tenían que haber desahuciado?
- Ah, ni lo sé ni me importa. Yo bastante tengo con mi susto."
Alicia, la joven protagonista que teje realidad y ficción -el principal logro narrativo de la obra y su elemento más original-, también se consuela y sufre con el recuerdo y la fantasía, descubre que la acumulación de pérdidas y decisiones que solo a posteriori identificaremos como erróneas puede conducir a cualquier persona a una difícil situación y, sobre todo, muestra el potencial de iniciativas sociales como la Fundación Arrels o las Plataformas de Afectados por la Hipoteca.
Es interesante la lectura de dos reseñas complementarias, publicadas en Zona Negativa y Zenda libros (aunque personalmente no esté de acuerdo con las objeciones de esta última). Recomendables también las declaraciones del guionista, donde hace referencia al valor del cómic como forma de expresión.


Si os interesa continuar leyendo cómics relacionados con las personas sin hogar o la pérdida de la vivienda, podéis acercaros a estas obras:
  • Sam Kieth (1993-1998). The Maxx.
  • J. M. Straczynski y Gary Frank (2000-2002). Midnight Nation.
  • Charles Masson (2003). Sopa fría
  • Jaime Martín (2004). Invisible.
  • Santiago García y Pepo Pérez (2007). El Vecino 2.
  • Jorge Carrión y Sagar (2015). Barcelona: Los vagabundos de la chatarra.
  • Miguelanxo Prado (2016). Presas fáciles.

(1) Entrada "Exclusión", redactada por Carlos Giménez en S. Giner, E. Lamo de Espinosa y C. Torres (eds.), Diccionario de Sociología, Alianza Editorial, 1998.