1 de marzo de 2026

Actuar

Maurane Mazars, ¡Baila! (Tanz!, 2020)
Prix Révélation Festival d'Angoulême 2021
Nick Drnaso, Clase de actuación (Acting Class, 2022)
—Tú eres un artista y lo que haces es comunicar. Ellos son mercaderes. Te venden la felicidad recién salida de la fábrica de los sueños.
Maurane Mazars, ¡Baila!

—Enhorabuena a todos. Valora toda esa franqueza y vulnerabilidad. Eso es la clave.
Nick Drnaso, Clase de actuación
¿Son tan diferentes los dos cómics que hemos unido para esta sesión del club de lectura? Sí en lo formal y en la perspectiva desde la que abordan temas que, sin embargo, podemos identificar como comunes. Porque sus protagonistas viven marcados por el trauma / sufrimiento emocional y están instalados de forma precaria entre varias fronteras: realidad y ficción, anhelo e insatisfacción, identidad única o múltiple, conducta pública y vida privada, pensar y decir... Y todos construyen, con más o menos ningún acierto, un espacio propio, pero influido por otras personas.
Ambas historias nos invitan a reflexionar sobre la naturaleza, origen y consecuencias de la expresión artística. ¿Se trata solo de un reflejo del mundo interior o esa representación puede generar un nuevo yo? ¿Quizá el arte saca a luz lo que somos pero, al mismo tiempo, lo modifica? En definitiva, ¿nos hace conscientes de nuestra identidad o contribuye a construirla?
A Uli le motiva la búsqueda de la alegría. Le gustan el movimiento y el baile. También le atraen los musicales, porque transmiten dinamismo.
Además, busca huir de la melancolía de la posguerra. Quiere ser y sentirse feliz en su vida. Su búsqueda de la alegría le permite escapar de una rutina que podría convertirse en monótona. Se niega a hundirse.

Ya en aquella época, Nueva York era un hervidero cultural y social. Fue en esta ciudad donde comenzaron a escucharse las reivindicaciones de los derechos de los afroamericanos.
Paralelamente, durante mi investigación, descubrí que los judíos estadounidenses habían trabajado mucho en el mundo de los musicales, especialmente como productores. Estos tendrían una relación directa con la música yiddish, por su carácter a veces alegre.

Uli no duda en ser él mismo. No se lo piensa dos veces antes de hacer algo. Se lanza. Me gusta ese aspecto: atreverse a ser uno mismo.
Entrevista a Maurane Mazars en Comixtrip
Clase de actuación se basa en distintas circunstancias en las que me he encontrado. Ajustar o dejar tu verdadera personalidad en la puerta y asumir algún tipo de papel en el grupo. Siempre me ha interesado cómo ocurre eso.
(...)
Estás imitando el comportamiento de tus compañeros, o lo que es socialmente aceptable (...) Sentía que todos los demás parecían estar de acuerdo, o relativamente contentos, y que yo era el problema en esa ecuación. 
(...)
Me pregunto: si yo estuviera en una situación así, en la que un gurú o líder fuera capaz de aliviar algunos de mis problemas personales o trastornos emocionales, ¿me sentiría tan bien que me dejaría llevar por completo? ¿Seguiría simplemente a la persona que me hace sentir mejor temporalmente?
Entrevista a Nick Drnaso en Electric Literature
Me gustaba permanecer en una zona gris en la que John manipula solo para existir.
(...)
[Espero] que los ejercicios de John inviten a alguien a preguntarse: «¿Qué haría yo en esta situación?». Hay una variedad de caminos y opciones que los lectores pueden seguir en sus propias mentes.
Declaraciones de Nick Drnaso en Artforum
Situada en un contexto histórico bien definido -además, protagonista necesario de la trama-, ¡Baila! nos habla sobre los conflictos armados convertidos en espectáculo para quien no los ha vivido, la discriminación racial y por orientación sexual, la fricción entre mercado y arte o entre las distintas expresiones artísticas, las diferencias entre la cultura europea y la estadounidense tras la II Guerra Mundial.
Clase de actuación refleja vacío existencial, soledad, sensación de fracaso, incapacidad para reconocer - aceptar - expresar sentimientos, desorientación, desconexión interpersonal... Se desarrolla en un pasado reciente donde aún no existen móviles, pero ¿puede interpretarse como una metáfora del presente, tal como planteó Drnaso, de manera muy explícita, en Sabrina, su obra anterior?

Antes de crear ¡Baila!, varias personas me habían comentado que dibujaba muy bien los movimientos, lo cual fue una especie de revelación. Me encanta ver a la gente bailar y moverse, me inspira mucho.
Lo más difícil cuando tengo que crear movimiento es dejarme llevar. Tengo que conseguir infundir ligereza a mis páginas.
(...)
Desde 2016 utilizo pasteles acuarelables. Mientras que mi primer álbum, Acouphènes, estaba realizado en blanco y negro, para ¡Baila! me apetecía usar color.
Estos pasteles permiten obtener una amplia gama cromática. Me gustan mucho las vibrantes mezclas que se consiguen con ellos. Se secan rápido, tienen más textura y son más fluidos.
M. Mazars, Comixtrip
Cuando escribo, pienso de forma creativa y narrativa, pero una vez que me pongo a dibujar y a trazar las páginas, me centro exclusivamente en lo práctico. Mi estilo de dibujo siempre tiende hacia lo que tú describes como «monotonía inexpresiva». Los personajes parecen un poco aburridos. Y quizá este libro requería un poco más de lo que le dediqué. A veces puedes perderte cuando no recibes esa respuesta inmediata del lector, que te dice que los personajes se parecen demasiado y que necesitan algunos pequeños detalles más, como vello facial o un tipo de cuerpo diferente.
Nick Drnaso, Artforum

Hay mucho que dibujar, borrar y revisar. Como resultado, todo queda, como ves, muy rígido y algo restrictivo. 
Entrevista a Nick Drnaso en Full Stop
Mazars y Drnaso eligen soluciones gráficas totalmente diferentes, pero que aportan significado narrativo y son coherentes con el tono de sus relatos. La primera modifica los tonos, colores y nivel de detalle en función de la emotividad dominante en cada escena, combinando páginas «cerradas» (con una estructura clásica de viñetas) con «abiertas» (sin fondo ni líneas) cuando desea destacar la fluidez, libertad y flexibilidad en los movimientos de su protagonista.
En cambio, el segundo subraya el estatismo con las composiciones de página, las líneas rectas, los colores planos, la expresividad limitada de sus personajes... De alguna forma, se asemeja a una obra de teatro experimental, donde se acumulan planos de irrealidad sin transiciones que marquen el paso de una a otra.