3 de mayo de 2026

Alternativo

Aline Kominsky-Crumb, Querido Callo (Love that Bunch, 2018)
Marc Torices, La alegre vida del triste perro Cornelius (2023)
Selección oficial Festival de Angoulême 2025
Alternativo, va. 3. En actividades de cualquier género, especialmente culturales, que difiere de los modelos oficiales comúnmente aceptados.
¿Qué justifica aplicar la etiqueta «alternativo» a los dos cómics de esta sesión? Si estáis de acuerdo con el término, quizá podáis concretar en qué aspectos se alejan de la norma: los recursos gráficos, la estructura narrativa, el punto de vista desde el que se presenta a los protagonistas, su relación con el mundo de la autopublicación, las expectativas - resultado comercial, la valoración de la crítica...
 
11. Impone sus neurosis personales a vosotros... sus lectores.
—No me llevo bien con mi madre.
—Soy como Woody Allen, ¡y él es una estrella!
—¡Aunque me siento mejor después de expresarlas!
¿Esto es arte?
Al recopilar historietas publicadas inicialmente entre 1972 y 2013, Querido callo nos permite asistir a la evolución de la mirada de la autora sobre sí misma y su entorno. En especial, Mi soñada casa, una de sus últimas publicaciones, muestra con claridad los cambios en la representación de los personajes, la forma en que se destacan unos temas u otros al volver al pasado y cómo lo confesional va cada vez más unido a procesos de análisis interno y toma de conciencia, y no solo de expiación. Al igual que le sucede a cualquier persona, Aline K. aborda la interpretación de su propia biografía de forma diferente según va cumpliendo años.
 
 
Aunque nos pueda chocar una autocrítica tan feroz y continua o episodios vitales alejados de lo públicamente aceptado, la autora trata asuntos que pueden conectar con nuestra experiencia: el peso de la familia de origen y la formación de la propia, la violencia, el papel del arte, la nostalgia, el sufrimiento, los trastornos del comportamiento como intentos de compensar la inseguridad y el sentimiento de culpa, la gestión del deseo, la dependencia de otras personas, las relaciones de pareja, el consumo de drogas, una relación con el cuerpo marcada por la presión estética y las expectativas externas. Y, por supuesto, vivimos en un contexto que puede tener aspectos en común con el clima social y cultural o los habitus de clase que refleja.
VICE: Supongo que ya te lo habrán dicho, pero eres mucho más guapa al natural que en los dibujos que haces.
Aline: ¡Gracias! A eso se le llama caricatura.
V: Eres la reina de la autodenigración. ¿Por qué estás sistemáticamente jodiéndote a ti misma? ¿Es por tu sentido del humor judío?
A: Sí, viene de ahí. Es el humor judío. Jackie Mason, Kafka. Esa es mi tradición, no puedo ver el humor desde otra perspectiva. Lo encuentro muy divertido. Y además, como es hiriente hacérselo a otra persona, prefiero hacérmelo a mí misma.
Entrevista en VICE (2013)
Pero, en realidad, pese a todo el contenido autobiográfico que alimenta sus cómics, ¿qué podemos estar seguros de saber acerca de su autora? ¿Es Callo una (re)creación artística similar a Cornelius?
 
 
Os propongo algunas preguntas más antes de nuestro encuentro: ¿Pide Aline K. en algún momento disculpas sobre su conducta? ¿Se utiliza el humor -incluyendo la representación del cuerpo- como una forma de poner distancia - sobrevivir al sufrimiento y la inseguridad? ¿Encontráis una reivindicación de la vulnerabilidad e imperfección humanas? ¿Cuál es nuestra reacción, como lectores, al encontrar una voz narrativa que se sitúa en una posición tan poco habitual?

 
La sensación es parecida a la de cuajar algo.
El sorprendente descubrimiento de que la cosa parece funcionar de verdad.
Es algo improbable y extraordinario.
Cornelius forma parte del universo creativo de Marc Torices -al que descubrimos en Cortázar, y cuyo trabajo suponía el principal interés de aquella obra- desde hace más de una década, y ha aparecido en varias de sus publicaciones, como El Perro Cornelius. Un amigo que divierte, educa e instruye (2019) o Dramatic Funnies (2022, muy recomendable la entrevista al autor aparecida, en tres partes, en Blog del Guerrero: una, dos y tres).
La alegre vida del triste perro Cornelius es un cómic... mágico, que me recuerda a una obra básica en la literatura del siglo XXI: La maravillosa vida breve de Óscar Wao (Junot Díaz, 2007). No solo por la estructura del título, sino por aprovechar el potencial de la mezcla -lenguaje, estilo- como recurso expresivo, convertir las notas académicas en un ejercicio meta- o crear un protagonista trágico e imperfecto con múltiples dimensiones.
Porque se puede hablar de sus referencias a la estética manga, Hergé, Little Nemo, Jason, etc. O alabar el retrato de los mecanismos de la crítica, de la industria del cómic y los cambios políticos que aportan los textos finales. Pero hay algo más en una obra que combina a la perfección humor y tristeza, dignidad y miseria, incomodidad y compasión, fantasía y costumbrismo, silencio y verborrea, ternura y humillación, relaciones tóxicas y solidaridad. La misma complejidad (bueno, mucha más) que la de un perro bastante tonto y pusilánime, capaz de hacerse pasar, de manera sucesiva, por empresario extorsionado y secuestrador con conciencia social.
¿Cómo nos relacionamos ante una obra que rompe de manera tan clara con la narrativa clásica? ¿Cuál es nuestra reacción cuando el estilo gráfico que asociamos a determinado tipo de relato se modifica y parece no corresponder al tono emocional «adecuado»?
 

1 de marzo de 2026

Actuar

Maurane Mazars, ¡Baila! (Tanz!, 2020)
Prix Révélation Festival d'Angoulême 2021
Nick Drnaso, Clase de actuación (Acting Class, 2022)
—Tú eres un artista y lo que haces es comunicar. Ellos son mercaderes. Te venden la felicidad recién salida de la fábrica de los sueños.
Maurane Mazars, ¡Baila!

—Enhorabuena a todos. Valora toda esa franqueza y vulnerabilidad. Eso es la clave.
Nick Drnaso, Clase de actuación
¿Son tan diferentes los dos cómics que hemos unido para esta sesión del club de lectura? Sí en lo formal y en la perspectiva desde la que abordan temas que, sin embargo, podemos identificar como comunes. Porque sus protagonistas viven marcados por el trauma / sufrimiento emocional y están instalados de forma precaria entre varias fronteras: realidad y ficción, anhelo e insatisfacción, identidad única o múltiple, conducta pública y vida privada, pensar y decir... Y todos construyen, con más o menos ningún acierto, un espacio propio, pero influido por otras personas.
Ambas historias nos invitan a reflexionar sobre la naturaleza, origen y consecuencias de la expresión artística. ¿Se trata solo de un reflejo del mundo interior o esa representación puede generar un nuevo yo? ¿Quizá el arte saca a luz lo que somos pero, al mismo tiempo, lo modifica? En definitiva, ¿nos hace conscientes de nuestra identidad o contribuye a construirla?
A Uli le motiva la búsqueda de la alegría. Le gustan el movimiento y el baile. También le atraen los musicales, porque transmiten dinamismo.
Además, busca huir de la melancolía de la posguerra. Quiere ser y sentirse feliz en su vida. Su búsqueda de la alegría le permite escapar de una rutina que podría convertirse en monótona. Se niega a hundirse.

Ya en aquella época, Nueva York era un hervidero cultural y social. Fue en esta ciudad donde comenzaron a escucharse las reivindicaciones de los derechos de los afroamericanos.
Paralelamente, durante mi investigación, descubrí que los judíos estadounidenses habían trabajado mucho en el mundo de los musicales, especialmente como productores. Estos tendrían una relación directa con la música yiddish, por su carácter a veces alegre.

Uli no duda en ser él mismo. No se lo piensa dos veces antes de hacer algo. Se lanza. Me gusta ese aspecto: atreverse a ser uno mismo.
Entrevista a Maurane Mazars en Comixtrip
Clase de actuación se basa en distintas circunstancias en las que me he encontrado. Ajustar o dejar tu verdadera personalidad en la puerta y asumir algún tipo de papel en el grupo. Siempre me ha interesado cómo ocurre eso.
(...)
Estás imitando el comportamiento de tus compañeros, o lo que es socialmente aceptable (...) Sentía que todos los demás parecían estar de acuerdo, o relativamente contentos, y que yo era el problema en esa ecuación. 
(...)
Me pregunto: si yo estuviera en una situación así, en la que un gurú o líder fuera capaz de aliviar algunos de mis problemas personales o trastornos emocionales, ¿me sentiría tan bien que me dejaría llevar por completo? ¿Seguiría simplemente a la persona que me hace sentir mejor temporalmente?
Entrevista a Nick Drnaso en Electric Literature
Me gustaba permanecer en una zona gris en la que John manipula solo para existir.
(...)
[Espero] que los ejercicios de John inviten a alguien a preguntarse: «¿Qué haría yo en esta situación?». Hay una variedad de caminos y opciones que los lectores pueden seguir en sus propias mentes.
Declaraciones de Nick Drnaso en Artforum
Situada en un contexto histórico bien definido -además, protagonista necesario de la trama-, ¡Baila! nos habla sobre los conflictos armados convertidos en espectáculo para quien no los ha vivido, la discriminación racial y por orientación sexual, la fricción entre mercado y arte o entre las distintas expresiones artísticas, las diferencias entre la cultura europea y la estadounidense tras la II Guerra Mundial.
Clase de actuación refleja vacío existencial, soledad, sensación de fracaso, incapacidad para reconocer - aceptar - expresar sentimientos, desorientación, desconexión interpersonal... Se desarrolla en un pasado reciente donde aún no existen móviles, pero ¿puede interpretarse como una metáfora del presente, tal como planteó Drnaso, de manera muy explícita, en Sabrina, su obra anterior?

Antes de crear ¡Baila!, varias personas me habían comentado que dibujaba muy bien los movimientos, lo cual fue una especie de revelación. Me encanta ver a la gente bailar y moverse, me inspira mucho.
Lo más difícil cuando tengo que crear movimiento es dejarme llevar. Tengo que conseguir infundir ligereza a mis páginas.
(...)
Desde 2016 utilizo pasteles acuarelables. Mientras que mi primer álbum, Acouphènes, estaba realizado en blanco y negro, para ¡Baila! me apetecía usar color.
Estos pasteles permiten obtener una amplia gama cromática. Me gustan mucho las vibrantes mezclas que se consiguen con ellos. Se secan rápido, tienen más textura y son más fluidos.
M. Mazars, Comixtrip
Cuando escribo, pienso de forma creativa y narrativa, pero una vez que me pongo a dibujar y a trazar las páginas, me centro exclusivamente en lo práctico. Mi estilo de dibujo siempre tiende hacia lo que tú describes como «monotonía inexpresiva». Los personajes parecen un poco aburridos. Y quizá este libro requería un poco más de lo que le dediqué. A veces puedes perderte cuando no recibes esa respuesta inmediata del lector, que te dice que los personajes se parecen demasiado y que necesitan algunos pequeños detalles más, como vello facial o un tipo de cuerpo diferente.
Nick Drnaso, Artforum

Hay mucho que dibujar, borrar y revisar. Como resultado, todo queda, como ves, muy rígido y algo restrictivo. 
Entrevista a Nick Drnaso en Full Stop
Mazars y Drnaso eligen soluciones gráficas totalmente diferentes, pero que aportan significado narrativo y son coherentes con el tono de sus relatos. La primera modifica los tonos, colores y nivel de detalle en función de la emotividad dominante en cada escena, combinando páginas «cerradas» (con una estructura clásica de viñetas) con «abiertas» (sin fondo ni líneas) cuando desea destacar la fluidez, libertad y flexibilidad en los movimientos de su protagonista.
En cambio, el segundo subraya el estatismo con las composiciones de página, las líneas rectas, los colores planos, la expresividad limitada de sus personajes... De alguna forma, se asemeja a una obra de teatro experimental, donde se acumulan planos de irrealidad sin transiciones que marquen el paso de una a otra.

25 de enero de 2026

David Rubín

Jeff Lemire, Matt Kindt y David Rubín, Cosmic Detective (2022) 
David Rubín, El Fuego (2022)

La génesis de los dos cómics leídos este mes es muy diferente. Cosmic Detective, una idea original de sus guionistas a la que se sumó David Rubín en una etapa temprana aportando soluciones narrativas propias, se publicó gracias al micromecenazgo. El Fuego, por su parte, es un proyecto completamente personal del autor orensano.
Sin embargo, ambas obras comparten elementos comunes, más allá de haber aparecido en fechas cercanas y recibir elogios unánimes por parte de la crítica:

  • El fin de la humanidad vinculado a las vidas individuales de sus protagonistas, personajes arquetípicos que se desmontan a lo largo de la historia, cuando se descubren impotentes ante situaciones que los superan.
  • La conciencia de lo irrelevantes que somos en comparación con el cosmos... pero también de nuestra riqueza e importancia como seres que sienten, se encuentran y -parece que es el deseo / convicción del autor- respetan y cuidan.
  • Los elementos de ciencia ficción que, como en muchas obras del género, nos advierten de los riesgos del presente (la distancia entre distopía y realismo social se ha acortado mucho en los últimos tiempos) e invitan a reflexionar sobre la naturaleza humana. 
  • Las constantes referencias a artes visuales y artistas de referencia: pintura, cine, cómic.
  • La exploración de los recursos gráficos y su habilidad para manejarlos, controlando el ritmo de lectura y enriqueciendo la información que transmite cada página. Herramientas digitales, color, composiciones de página, perspectivas, diseño de personajes, creación de espacios... nos llevan más allá de lo aparente y reflejan mundos que han perdido su lógica interna.
(...) la riqueza de este medio reside en esos recursos autóctonos que solo funcionan en el cómic. (...) aunque, hoy, están infrautilizados. Hay cómics donde no aparece una sola onomatopeya, incluso cómics de acción, de superhéroes. Y no lo entiendo, porque ayudan a la acción y a la narrativa, son parte del dibujo. Por eso yo siempre las hago personalmente, no necesito que me las haga un rotulista. Y, respecto a la caricatura, a mí me parece muy interesante poder cambiarles la expresión a los personajes en función de lo que les pase. Las haces más realistas, más infantiles… vas variando, porque es un recurso que el lector tiene asumido. Ayuda a crear tensiones gráficas que contribuyen al ritmo de lectura, a generar sensaciones en el lector, de un modo no explícito, sin subrayarlas. Eso es lo que hace que la lectura fluya, que la gente diga: “¡qué bien se lee el tebeo!”. Claro, porque no estoy explicando con los textos lo que está pasando en la acción, y estoy usando un montón de recursos gráficos que están dando mucha información sin que el lector sea consciente, en muchos casos. Por eso también me gusta jugar con el color, que uso como un elemento narrativo más, y no uno meramente decorativo. Me permite romper el tono, para indicar, por ejemplo, que estamos ante una escena onírica. Todo esto también hace empatizar al lector, que se siente parte de lo que pasa.
Pero no consigo conectar con las dos historias. No, al menos, más allá de algunos momentos puntuales. Reconozco el interesante juego con los códigos del noir y el inteligente homenaje a Kirby que plantea Cosmic Detective. Y, si el arte es la forma a través de la que un creador canaliza sus emociones y pensamientos, El Fuego es una perfecta muestra de ello. Quizá demasiado visceral, intensa y explícita, como si Rubín hubiese llevado al límite características que aparecían en obras previas, ya compartidas en la tertulia (Beowulf y El héroe).
La denuncia que plantea el autor se vuelve cada día más necesaria y oportuna. Su tono extremo y apocalíptico subraya ese mensaje, pero al mismo tiempo niega cualquier posibilidad de mejora; la preocupación y el compromiso convertidos en desesperación pueden desincentivar la acción. Aunque también nos hace preguntarnos qué puede mover a una persona a enfrentarse a lo inevitable: ¿el deseo de venganza, la dignidad, la rabia?
Además, la fragilidad, interdependencia e imperfección humanas que reflejan estas obras no parecer casar bien con el exceso y la hipertrofia de sus imágenes, movimiento y color.

En todo caso, podremos dialogar sobre ello. Mientras tanto, os dejo algunos fragmentos de entrevistas al autor del mes, que subrayan aspectos centrales de estos cómics:


Sobre Cosmic Detective
(...) es una carta de amor a Jack Kirby (1942-1994) y a su legado. Por eso he intentado ser muy fiel a la esencia de ese legado, pero sin copiar ninguno de sus trucos. Lo importante cuando quieres hacer este tipo de homenajes no es intentar clonar a Kirby (creador de Los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores, X-Men…) sino hacerlo tuyo. Kirby es mi autor favorito, lo he estudiado muchísimo y lo tengo casi en mi ADN, por lo que fue muy fácil, y muy divertido, hacer esta aproximación a Kirby, que es 100 % mía”.
Creo que es un tebeo muy divertido y que reivindica los tebeos de aventuras y de escapismo, de pasártelo bien. Como cuando eras un chaval y leías esos cómics que parecía que lo que te contaban era más grande que la vida misma. Además me vino genial porque lo dibujé a la par que El fuego, mi obra más personal y compleja, que es completamente diferente, muy íntima y con una carga dramática muy fuerte. Por eso, después del drama de El fuego, para mí Cosmic Detective era como un parque de atracciones.
(...) mi estilo es más pulp, más detallista, y trato de acercarme desde el punto de vista gráfico a la sensación que me transmiten estilos literarios como los de Chandler o Spillane.
Y, al mismo tiempo, lo mezclo con toda la mitología de Kirby, el ambiente de los cómics de superhéroes de los años 60, la exuberancia caleidoscópica de las portadas pulp clásicas y las sensaciones que tuve cuando vi por primera vez una película de David Lynch.
[Edward] Hopper también es uno de mis pintores favoritos. Su influencia está presente en Cosmic Detective de diferentes maneras, algunas más obvias y literales, como la secuencia de Nighthawks, y otras más sutiles.
Hay otras influencias que me han marcado profundamente a la hora de abordar mi trabajo en Cosmic Detective: algunas películas de Fritz Lang, especialmente la serie  de Dr. Mabuse o Spione. También Orson Welles. Por supuesto, David Lynch, cuyas películas también están influenciadas por Hopper. Y algunas películas de Wong Kar Wai o Nicholas Widding Refn, que me encantan.
Como ya había relatado dos viajes interdimensionales previos en el libro, le di vueltas a como solucionar este tercer viaje de un modo original y que a la vez tuviera sentido y fuerza narrativa, y se me ocurrió lo de que fuera saltando entre dimensiones del punto A al punto B y que en cada salto se encarnara bajo el estilo de un dibujante y época diferente.
Yo elegí a los personajes/estilo que veía que más juego me daban narrativamente, de Liefeld a Tezuka, pasando por Miller, Hergé, Kirby, Mckay, Max, Herriman, Gibbons, etc…

Sobre El Fuego
(...) estoy usando el yo para hablar más de lo colectivo, de lo común. Es como que el protagonista, Alexander Yorba, no deja de ser un reflejo de la sociedad, tanto de la que vivimos ahora como la que se vive en esa ficción de El Fuego. Entonces mientras lo vemos pudrirse a él vemos pudrirse al mundo (...) Todo eso fue también un reto, conseguir sintetizar eso y conseguir a través del dibujo dar la información con encuadres, en segundo plano aquí y allá… generar sensaciones y dar pequeñas informaciones sublimminales al lector que ayudan a completar la experiencia al lector y que incluso en futuras revisiones si quiere puede encontrar nuevas lecturas e indagar más.
(...) si te fijas al principio la narrativa está algo más fragmentada, está todo más enjaulado. Son viñetas verticales. En el primer acto, cuando vamos presentando al tío, según va avanzando en su odisea, por un lado autodestruyendose y por otro también autorrealizándose ¿no? Aprendiendo a convivir con toda esa mierda que arrastraba y dejando un poco atrás la mentira pues las viñetas se van abriendo, se van espaciando todo más.
Es una obra visceral. El uso de la narrativa y el color es completamente diferente a mis otras obras. Es un cómic mucho más contemplativo, más pausado, que busca generar y transmitir al lector esas ideas y emociones, no solo a través de la lectura, sino por el mero hecho de sujetar el libro y enfrentarte a esas páginas. Busco que, cuando el lector pase una página, cada una de ellas sea un impacto, una sorpresa.

2 de enero de 2026

Fauve d'Or

David L. Carlson y Landis Blair, El accidente de caza: Una historia real de delincuencia y poesía (The Hunting Accident: A True Story of Crime & Poetry, 2017)
Daniel Clowes, Monica (Monica, 2023)

La 53ª edición del Festival de la Bande Dessinée d'Angoulême no se celebrará en 2026. Las quejas sobre la opacidad en la gestión del evento y los continuos conflictos laborales -incluyendo el despido de una trabajadora que había denunciado su violación-, han generado protestas y la lógica retirada de autores, editoriales y financiadores públicos, sin los que resultaba inviable mantenerlo.
Sin embargo, los listados de obras seleccionadas para los diferentes premios han sido durante muchos años una guía fiable para nuestra programación. Esta vez, hemos leído las galardonadas con la Fauve d'Or  -el Premio al Mejor Álbum- en 2021 y 2024. En ambas es un tema central la construcción (y modificación) de las historias sobre las que se sostienen las relaciones familiares, así como los silencios que esconden todas -lo no contado, pero que aún así está presente-. En este sentido, los mitos familiares son de la misma naturaleza que los relatos clásicos (presentes en El accidente de caza) y las historias vinculadas a los géneros populares (que dan forma a Monica).

* * *
Chicago, 1959. Cuando el joven Charlie se muda a casa de Matt, su padre ciego, está convencido de que este perdió la vista en un accidente de caza. Pero el día en que un policía llama a su puerta, Matt decide revelarle la verdad... Inspirada en hechos reales, El accidente de caza es un hermoso homenaje a la fuerza de la novela negra y a la grandeza de la literatura.
Seguramente, las escenas que Carlson imaginó para completar el relato de la vida en prisión de Matt Rizzo y Nathan Leopold son las que le dan un tono cercano al de ficciones que se desarrollan en el mismo entorno y que nos hablan de redención, solidaridad y encuentro (Un condenado a muerte se ha escapado, Cadena perpetua, La milla verde, Gran Libertad).
Pero también nos muestra relaciones paternofiliales que evolucionan y, sobre todo, la compleja naturaleza de los relatos: hay ficciones que incluyen tanta o más verdad que los hechos, narraciones que esconden y muestran al mismo tiempo, palabras que una vez dichas permiten reducir el dolor, obras clásicas y poemas con la capacidad de generar significados diferentes según el receptor. Además, reflexiona sobre el amor y la ruptura, el suicidio como respuesta al miedo provocado por la violencia o la falta de oportunidades, la desigualdad en el acceso a la educación y el ejercicio de derechos...
Muchos temas, tramas y referencias culturales desarrolladas de manera ordenada y clara en un cómic que, pese a su extensión, se lee con fluidez y nunca pierde el ritmo. En buena medida, gracias al simbolismo y las sombras cargadas de sentido de los dibujos de Landis Blair, que recuerdan a artistas tan diferentes como Gustavo Doré o Edward Gorey (al que menciona en, por ejemplo, esta entrevista).
Es evidente que la obra intenta reivindicar el arte y el conocimiento como vías para lograr una vida más consciente y con sentido. Su posible tono moralizante se equilibra con la reivindicación de la complejidad humana, capaz de asesinar y, al poco tiempo, salvar a uno de sus semejantes. Crueldad y empatía conviven en todos nosotros, y esa constatación le permite alejarse de la actual epidemia de true crimes.

* * *
Tras seis años de gestación, Monica marca el regreso del multipremiado autor de Ghost World y David Boring. Se trata de su obra más íntima, inspirada en sus recuerdos personales, que entrelaza la historia de Mónica, cuyo abandono fue traumático, con relatos cortos de diferentes estilos narrativos y gráficos, que van desde el romance hasta lo sobrenatural.
Todos los personajes de Monica están profundamente desconcertados, perdidos o alejados de la realidad. Y la historia funciona como relato -a veces directo, otras metafórico- de nuestra sociedad, sus temores y patologías. Daniel Clowes ha repetido en varias ocasiones que la protagonista comparte elementos biográficos con él (un entorno inestable en la infancia, ser criado por sus abuelos), pero este cómic parece surgir, sobre todo, de la estupefacción ante un mundo en peligro, sin asideros claros y donde cada vez parece más presente una amenaza inconcreta o multiforme... Además, en varios sentidos, la evolución y el destino de Monica reflejan los de su entorno. Y nada mejor para expresar esos temores que los géneros que ya habían servido, en décadas pasadas, para canalizar inquietudes compartidas: bélico, terror (en sus diversas variantes), policiaco. Precisamente por su riqueza y capacidad de sugerencia, este cómic se puede abordar también acercándose a sus referencias culturales. 
En un momento en que triunfan las ficciones con un discurso explícito, de lectura única, Clowes ofrece una historia que invita a la interpretación (y a la reinterpretación que permite una segunda lectura), para que seamos agentes, no solo consumidores de entretenimiento:
Todo está en el texto. No hay nada que solo yo sepa y que nadie más pueda averiguar (...) Es muy propio de mí decir: «No, esto es en lo que yo estaba pensando». Y entonces me di cuenta de que eso iba en detrimento del disfrute de cualquier lector. Ahora mismo [justo después de la publicación] va a haber un periodo muy corto de tiempo en el que la gente podrá leer el libro sin tener ni idea de lo que va a pasar. Pero luego se va a espoilear mucho y se reducirá a lo más básico. Odio eso del mundo actual, ¿sabes? Que no puedas simplemente permanecer en él.
Entrevista a Daniel Clowes en Alta.
Para terminar, os recomiendo sobre todo la extensa entrevista al autor que apareció en The Comic Journal: «Este libro trata sobre mi odio al caos.»