sábado, 7 de octubre de 2017

Zeina Abirached

Zeina Abirached, El juego de las golondrinas (2007)
Selección Oficial Festival de Angoulême 2008
Zeina Abirached, El piano oriental (2015)
Selección Oficial Festival de Angoulême 2016
"El dibujo es una forma de capturar lo que desaparece. (...) Debe contar una historia y recuperar imágenes antes de que se pierdan."
"Estudié publicidad cinco años. Encontré rápidamente  imágenes eficaces a nivel narrativo, que funcionaban con un mínimo de artificios gráficos."
"Lo fascinante de trabajar solo con blanco y negro es que, como únicamente hay dos colores para expresar una idea, hay que prestar especial atención a la composición de cada viñeta y al equilibrio de las viñetas en la página. Hasta el cambio más pequeño es importante. A menudo hago varias pruebas y a veces, cuando he terminado la página, siento la necesidad de dar la vuelta a los colores de algunas viñetas."
Álvaro Pons señalaba hace años que es un error considerar a Zeina Abirached una nueva Marjane Satrapi, pese a las (solo) aparentes similitudes en estilo y las coincidencias biográficas -proceden de familias de nivel sociocultural elevado y se formaron parcialmente en escuelas de arte francesas- o temáticas: ambas han elaborado narraciones autobiográficas que muestran los efectos sociales negativos de dos conflictos políticos y religiosos (Irán y Líbano), e incluso reconstruyen -de forma más o menos ficticia- la vida de un pariente relacionado con la música (Pollo con ciruelas).
La propia autora afirma:  "Llegué a París en 2005 y pasé un año en la [Escuela de] Artes Decorativas... En esa época, todo el mundo me decía que mis dibujos se parecían a los de Satrapi... ¡y yo no la conocía! Un día, cuando ya estaba harta, compré Persépolis para saber a qué se referían. Mi principal influencia es David B., que parece haber influido a la propia Satrapi."

"(...) hubo un tiempo en que una línea de tren cruzaba el Líbano (y, algo totalmente inconcebible a día de hoy, unía, pasando por Beirut, Damasco, Alepo y Jerusalén)."
Abirached nos transporta a Beirut en dos momentos muy diferentes: quince años antes de la guerra civil libanesa y en mitad del conflicto. Muestra cómo la violencia transforma la ciudad -las barricadas y los edificios en ruinas de las páginas iniciales de El juego...- y limita las posibilidades de moverse libremente -qué distintos los paseos de Abdalah Kamaja del macabro baile que deben ejecutar los padres de la autora-.
Los efectos negativos de la guerra son también muy claro cuando se comparan personajes y objetos repetidos en ambos cómics: el humor que destila la relación preguerra entre los gemelos Vincent y Ernest se transforma en melancolía; hay una caja de zapatos en cada obra, pero también significan cosas diferentes.
Al mismo tiempo, vemos el proceso de construcción de una identidad personal flexible, que retoma elementos del pasado familiar, de las lenguas que habla y de las propias experiencias vitales.
"Cuando comencé a escribir El juego de las golondrinas organicé con bastante facilidad el espacio de la habitación, que funciona como el escenario de una obra de teatro, en el que los personajes entran por uno u otro lado."

La imaginaria línea verde que dividía Beirut de norte a sur es un buen ejemplo del absurdo de la guerra. Personas de distinto origen socioeconómico y edad terminan unidas, sin importar sus creencias religiosas o si se encontraban antes en el lado este u oeste de la ciudad. Han experimentado la pérdida y comparten la necesidad de huir, como recuerda permamentemente el tapiz que sirve de decorado. En cuanto al estilo, el lento paso del tiempo se refleja en los pequeños cambios de las miradas y los gestos.

"Siempre me ha gustado trabajar sobre un motivo central, sobre las cosas que se repiten, sintetizar las formas. En El piano oriental, quería dibujar la música. Reflejar los sonidos a través del dibujo. Quería que el lector tuviese la impresión de estar delante de una partitura. Gracias al blanco y negro, también trabajé sobre el ritmo."
La historia de su bisabuelo permite a Abirached dotar de significado a sus propias vivencias- educación, viajes, búsqueda de la identidad-. Publicada ocho años después de su primera novela gráfica, en El piano oriental los recursos estilísticos son aún más importantes: la perspectiva cenital aclara la dinámica de la relación entre el matrimonio, los bocadillos de texto protagonizan varias escenas, aprovecha de múltiples formas las posiblidades de organización del espacio en la hoja, etc.
Una curiosidad: mientras que Abdalah Chahine tenía como objetivo construir un piano microtonal que no se diferenciase externamente de uno tradicional, ha habido otros ejemplos en el último siglo.


Para ver y leer después...
  • Zeina Abirached realizó el cortometraje Mouton en 2006.


  • Me acuerdo: Beirut (2008) está en las bibliotecas de Yamaguchi (en francés), Noáin y Navarra (en castellano).
  • El día que Nina Simone dejó de cantar (2008) está basado en un monólogo teatral de Darina Al-Joundi y Mohamed Kacimi. Narra la infancia y juventud de la primera en Beirut entre los años 70 -con diecisiete grupos religiosos en conflicto- y la primera década del siglo XXI.

1 comentario:

  1. Hace unos años descubrí a Zeina Abirached, leyendo El juego de las golondrinas. Lo primero que pensé es que era una "copia" del estilo de Marjane Satrapi que tanto había sorprendido a quienes leemos cómic, con su novela Persépolis.
    Pero realmente esa primera impresión se queda en eso en una impresión que no tiene mayor trascendencia ya que ambas autoras presentan un estilo narrativo y estético diferente.
    Cuando leí El vuelo de las golondrinas y posteriormente Pollo con ciruelas, disfruté con ambas lecturas, pero ha sido El piano oriental la obra que me hace aplaudir entusiasmada a Zeina Abirached.
    Toda la novela me parece exquisita tanto en la estética, la maestría con el entintado en blanco y negro y la sutileza de los detalles gráficos, como con el ritmo de ida y vuelta entre los dos tiempos en los que discurre el texto.
    Me han encantado algunos detalles que me obligaban a mirar con detenimiento algunas viñeta, por ejemplo cuando debes fijarte en las 4 diferencias entre los hermanos gemelos o las vistas desde el apartamento de París con esa ventana abierta al reflejo del alma y no al paisaje.
    Espero llegar a tiempo a la tertulia pero como no sé si podrá ser por motivos laborales, quiero aportar mi opinión.
    Marivi

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