3 de mayo de 2026

Alternativo

Aline Kominsky-Crumb, Querido Callo (Love that Bunch, 2018)
Marc Torices, La alegre vida del triste perro Cornelius (2023)
Selección oficial Festival de Angoulême 2025
Alternativo, va. 3. En actividades de cualquier género, especialmente culturales, que difiere de los modelos oficiales comúnmente aceptados.
¿Qué justifica aplicar la etiqueta «alternativo» a los dos cómics de esta sesión? Si estáis de acuerdo con el término, quizá podáis concretar en qué aspectos se alejan de la norma: los recursos gráficos, la estructura narrativa, el punto de vista desde el que se presenta a los protagonistas, su relación con el mundo de la autopublicación, las expectativas - resultado comercial, la valoración de la crítica...
 
11. Impone sus neurosis personales a vosotros... sus lectores.
—No me llevo bien con mi madre.
—Soy como Woody Allen, ¡y él es una estrella!
—¡Aunque me siento mejor después de expresarlas!
¿Esto es arte?
Al recopilar historietas publicadas inicialmente entre 1972 y 2013, Querido callo nos permite asistir a la evolución de la mirada de la autora sobre sí misma y su entorno. En especial, Mi soñada casa, una de sus últimas publicaciones, muestra con claridad los cambios en la representación de los personajes, la forma en que se destacan unos temas u otros al volver al pasado y cómo lo confesional va cada vez más unido a procesos de análisis interno y toma de conciencia, y no solo de expiación. Al igual que le sucede a cualquier persona, Aline K. aborda la interpretación de su propia biografía de forma diferente según va cumpliendo años.
 
 
Aunque nos pueda chocar una autocrítica tan feroz y continua o episodios vitales alejados de lo públicamente aceptado, la autora trata asuntos que pueden conectar con nuestra experiencia: el peso de la familia de origen y la formación de la propia, la violencia, el papel del arte, la nostalgia, el sufrimiento, los trastornos del comportamiento como intentos de compensar la inseguridad y el sentimiento de culpa, la gestión del deseo, la dependencia de otras personas, las relaciones de pareja, el consumo de drogas, una relación con el cuerpo marcada por la presión estética y las expectativas externas. Y, por supuesto, vivimos en un contexto que puede tener aspectos en común con el clima social y cultural o los habitus de clase que refleja.
VICE: Supongo que ya te lo habrán dicho, pero eres mucho más guapa al natural que en los dibujos que haces.
Aline: ¡Gracias! A eso se le llama caricatura.
V: Eres la reina de la autodenigración. ¿Por qué estás sistemáticamente jodiéndote a ti misma? ¿Es por tu sentido del humor judío?
A: Sí, viene de ahí. Es el humor judío. Jackie Mason, Kafka. Esa es mi tradición, no puedo ver el humor desde otra perspectiva. Lo encuentro muy divertido. Y además, como es hiriente hacérselo a otra persona, prefiero hacérmelo a mí misma.
Entrevista en VICE (2013)
Pero, en realidad, pese a todo el contenido autobiográfico que alimenta sus cómics, ¿qué podemos estar seguros de saber acerca de su autora? ¿Es Callo una (re)creación artística similar a Cornelius?
 
 
Os propongo algunas preguntas más antes de nuestro encuentro: ¿Pide Aline K. en algún momento disculpas sobre su conducta? ¿Se utiliza el humor -incluyendo la representación del cuerpo- como una forma de poner distancia - sobrevivir al sufrimiento y la inseguridad? ¿Encontráis una reivindicación de la vulnerabilidad e imperfección humanas? ¿Cuál es nuestra reacción, como lectores, al encontrar una voz narrativa que se sitúa en una posición tan poco habitual?

 
La sensación es parecida a la de cuajar algo.
El sorprendente descubrimiento de que la cosa parece funcionar de verdad.
Es algo improbable y extraordinario.
Cornelius forma parte del universo creativo de Marc Torices -al que descubrimos en Cortázar, y cuyo trabajo suponía el principal interés de aquella obra- desde hace más de una década, y ha aparecido en varias de sus publicaciones, como El Perro Cornelius. Un amigo que divierte, educa e instruye (2019) o Dramatic Funnies (2022, muy recomendable la entrevista al autor aparecida, en tres partes, en Blog del Guerrero: una, dos y tres).
La alegre vida del triste perro Cornelius es un cómic... mágico, que me recuerda a una obra básica en la literatura del siglo XXI: La maravillosa vida breve de Óscar Wao (Junot Díaz, 2007). No solo por la estructura del título, sino por aprovechar el potencial de la mezcla -lenguaje, estilo- como recurso expresivo, convertir las notas académicas en un ejercicio meta- o crear un protagonista trágico e imperfecto con múltiples dimensiones.
Porque se puede hablar de sus referencias a la estética manga, Hergé, Little Nemo, Jason, etc. O alabar el retrato de los mecanismos de la crítica, de la industria del cómic y los cambios políticos que aportan los textos finales. Pero hay algo más en una obra que combina a la perfección humor y tristeza, dignidad y miseria, incomodidad y compasión, fantasía y costumbrismo, silencio y verborrea, ternura y humillación, relaciones tóxicas y solidaridad. La misma complejidad (bueno, mucha más) que la de un perro bastante tonto y pusilánime, capaz de hacerse pasar, de manera sucesiva, por empresario extorsionado y secuestrador con conciencia social.
¿Cómo nos relacionamos ante una obra que rompe de manera tan clara con la narrativa clásica? ¿Cuál es nuestra reacción cuando el estilo gráfico que asociamos a determinado tipo de relato se modifica y parece no corresponder al tono emocional «adecuado»?
 

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