Sea como sea, en esta tertulia nos acercamos a tres obras que han sabido utilizar a estos personajes en historias que superan el género de aventuras y permiten reflexionar sobre nuestra identidad cultural o las deficiencias del modelo social que hemos generado (algo que ya hizo el cómic mainstream en los años 60 y 80).
Alan Moore, Gene Ha y Zander Cannon, Top Ten (1999-2001)
Esta serie limitada -aunque ha dado lugar a varias secuelas y precuelas- recuerda inmediatamente a series como Hill Street Blues -con sus parejas de agentes de personalidades contrapuestas y la superación de la estructura procedimental con líneas argumentales abiertas en varios capítulos- y a otros cómics policíacos creados en los mismos años, como Powers y Gotham Central.

Kurt Busiek y Brent Anderson, Astro City (1995- )
Nos trasladamos de Neópolis a Astro City, una ciudad para recuperar el encanto de los cómics clásicos de superhéroes -como ya hizo su guionista en Marvels-.
Además de acercaros a esta serie, ganadora de varios premios Eisner y Harvey, os recomendamos la entrevista a los autores recogida en Zona Negativa y las reseñas de Gerardo Vilches y nadaComercial.

Jonathan Lethem y Farel Dalrymple, Omega el desconocido (2007)
Relectura y homenaje a una serie cancelada en los años 70 por su rupturismo. Un experimento cuasiliterario, construido a través de distintos modelos de discurso. Visión desesperanzada de nuestra sociedad, donde algunos supuestos héroes son solo productos publicitarios, los verdaderos están condenados a la locura o el ocultamiento y los instrumentos del mal son los propios ciudadanos convertidos en títeres.
Todo eso es este cómic, guionizado por uno de los novelistas posmodernos adorados por el mundo indie, al estilo de China Miéville, Tao Lin, David Foster Wallace y Mark Z. Danielewski.
Este artículo recoge información sobre la obra original.
André Franquin, El nido de los marsupilamis (1957)
Tras aparecer por primera vez en 1952, poco después de que Franquin asumiera la serie de Spirou y Fantasio, los marsupilamis se convierten en los principales protagonistas de esta historia.
Se trata de un álbum especial, porque no se centra en las aventuras de los personajes habituales, sino en el documental que realiza uno de los secundarios de la serie, la despistada periodista Secottine.