viernes, 25 de septiembre de 2015

África(s)

Farid Boudjellal, El pequeño Polio (1998)
Prix Oecumenique de la BD en el Festival d'Angoulême 1999
Fabien Nury y Brüno, Atar Gull o el destino de un esclavo modélico (2011)
Incluido en la Selection officielle del Festival d'Angoulême 2012
Zidrou y Raphaël Beuchot, El cuentacuentos (2011)

Os invitamos a recorrer de norte a sur (Argelia, Gambia, Namibia) un continente múltiple, viajar en el tiempo (1830, 1958-59, actualidad) y explorar, a través de los ojos del cómic franco-belga, realidades eternas que cambian de aspecto según la época y el lugar: en las páginas de las obras propuestas encontramos pobreza, opresión y enfrentamiento entre quienes se consideran diferentes, pero también solidaridad, ilusiones, encuentro y una apuesta por el poder de la imaginación.
"Cada ábum está dedicado a un arte y también a un té, e igualmente a un tema relacionado (...) El cuentacuentos evoca la muerte". Zidrou.
Zidrou entremezcla historias y tonos en el primer volumen de su Trilogía africana. Los cuentos de aire tradicional sobre el elefante convertido en baobab y el mono Sin Cara comparten páginas con el autorretrato de personajes que nos aportan algunas piezas para ir construyendo una foto de la difícil situación social en Gambia.
El relato oscila entre el horror de la violencia y la esperanza que trae la belleza, al tiempo que reivindica la importancia de la transmisión oral y de los relatos como vehículos para soñar y cuestionar lo establecido.
En este cómic, las fábulas no son únicamente metáforas que explican la realidad, sino que la fantasía y la magia intervienen activamente en el mundo físico: como en los cuentos que empiezan con "Érase una vez..." los malvados reciben su justo castigo y el pueblo obtiene consuelo.
"A menudo, la virtud tropieza con la afilada roca de la pobreza". Eugène Sue.
La adaptación al cómic de la novela de Eugéne Sue -hijastro de la emperatriz Josefina, dilapidador de la fortuna familiar, socialista, escritor de folletines y exiliado- elimina la conclusión del texto original, publicado en 1831. Con ese final, el autor francés dulcificaba el tono general de un relato dedicado a mostrar sin tapujos ni maniqueísmo las consecuencias de llevar al extremo la lógica del libre mercado, destapando el lado oscuro de la sociedad del siglo XIX.
La revista pulp Ultramundo incluyó una completa reseña de un cómic que refleja la inhumanidad del comercio de esclavos -las personas convertidas en mercancía- y lo macrabo de un viaje por mar de 11.000 kilómetros... Un tiempo durante el que el odio del protagonista crece y le envenena, al igual que hará él con quienes le rodean.
"Me di cuenta de que, durante la guerra de Argelia, fui un pequeño argelino, un pequeño árabe discapacitado".
"En mi familia siempre estuvimos informados sobre nuestros deberes. pero también supimos defender nuestros derechos. Reivindico que soy francés, soy ciudadano de este país (...) No soy un extranjero, estoy  en mi casa. Y cuando estoy en Argelia, también estoy en mi casa. Cuando voy allí y me presentan como inmigrante, no me molesta: al principio me llaman el inmigrante, y cuando saben mi nombre me llaman Farid".
"El pequeño Polio simboliza la infancia. Quería que se pareciese a los dibujos con lápices de colores que hacía cuando era niño en los libros del colegio. Quería que tuviese algo de la infancia y de la discapacidad (...) No olvidemos que dibujamos con el cuerpo. Me resulta difícil hacer andar derecho a un personaje, tengo tendencia a hacerlo desequilibrado (...) En El pequeño Polio todos los personajes son cojos".
"Sobre las páginas de El pequeño Polio lanzo dibujos, colores, acuarelas (...) Es un estilo que algunos describen como semi-realista. Es el dibujo de alguien sin auténtica formación (...) pero, con mi experiencia, soy capaz de hacer trampa. Me aseguro de que sea legible". Farid Boudjellal.
Mientras que El cuentacuentos muestra una parte de África contada desde dentro por sus habitantes y en Atar Gull el continente representa la vida añorada, El pequeño Polio es un relato costumbrista, en parte autobiográfico, sobre un niño que se convierte en testigo cada vez más consciente de los conflictos surgidos en torno a la inmigración.
Este primer tomo de la serie dedicada al personaje se inicia pocos meses después de la crisis de mayo en Argelia, el evento más importante de su guerra de independencia, que generó un cataclismo político en la metrópoli e hizo que la población argelina viviera una delicada situación en Francia.
"Mi padre nació en Turquía, de padre argelino y madre armenia. Fui educado tanto en la religión cristiana como en la musulmana, y nací en Toulon. Mi personalidad se ha forjado a partir de todas esas diferencias y me ha permitido sentir una gran curiosidad por el mundo. Sobre mis orígenes, ¡aprendí a los 28 años que era un Beur (nacido en Francia de padres norteafricanos)! Eso no cambió mi percepción de las cosas (...) Soy de cultura obrera, la de mis padres, y eso se refleja en mis textos y dibujos". Farid Boudjellal.