martes, 21 de marzo de 2017

Novedades Cómic marzo 2017


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Blueberry. Edición integral 2, de Jean Michel Charlier y Jean Giraud. Norma,  2016. La primera aventura de Blueberry apareció en 1963, escrita por Jean-Michel Charlier y dibujada por Jean Giraud (Moebius), que se inspiró en el actor Jean-Paul Belmondo para caracterizar al teniente de la Guerra de Secesión americana. Años después, Blueberry es indiscutiblemente una de las cimas de la historia del cómic.
Con esta serie de ediciones integrales, ponemos por primera vez al alcance del público la colección en su orden cronológico y recuperamos sus colores originales, tal y como aparecieron por primera vez en la revista Pilote. Este segundo integral contiene los siguientes títulos: El jinete perdido, La pista de los navajos y El hombre de la estrella de plata.. (Reseña de la editorial)

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Alpha. Abiyán-Estación Norte, de Bessora y Barroux. Norma, 2017. Alpha vive solo en Abiyán, Costa de Marfil, desde que su esposa e hijo partieran sin visado hacia la estación de París Norte. Alpha decide dejarlo todo para encontrarlos, pues la incertidumbre por lo que suceda siempre será mejor que permanecer en ese lugar.

Ni los traficantes de personas deshonestos ni los caminos por el desierto, los campos de refugiados o las barcazas sobrecargadas harán desistir a Alpha de seguir su camino hacia París Norte.

Bessora y Barroux nos traen una obra conmovedora y vibrante, galardonada con el Premio Médicos Sin Fronteras 2015. Un relato impactante y un dibujo fuerte y expresivo que se dan la mano para mostrar el sufrimiento y las ilusiones de los emigrantes. (Reseña de la editorial)
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Balas perdidas, de Matz. Norma,  2016. Roy Nash sale de prisión en plena Ley Seca, gracias al capo de la mafia de Chicago. A cambio, deberá hacerle un «encargo»: cazar a tres matones que se quedaron con un botín y asesinaron a uno de sus hombres. Para tentarlo, Lena, una exnovia. Roy se adentra en los bajos fondos de Los Ángeles, molestando a la mafia local, a un detective corrupto y a sus propios jefes. ¿Qué moverá realmente a Roy: la venganza, el dinero o Lena…?

Matz y Jef adaptan al cómic un guion original del cineasta Walter Hill (48 horas, El fugitivo, The warriors), que contiene todos los ingredientes de las historias de gánsteres: dinero, mujeres, polis corruptos y tiros, muchos tiros. Un cóctel explosivo agitado por un misterioso protagonista y teñido de nostalgia por un amor perdido.(Reseña de la editorial)

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Mezolith, de Ben Haggarty y Adam Brockbank . Diábolo, 2016. Hace 10.000 años, Gran Bretaña no era aún una isla y la devastadora Edad de Hielo era solo un recuerdo. La abundancia había vuelto, y con ella innumerables grupos de cazadores. Una de estas tribus, los Kansa, viven en la costa de la cuenca del Mar del Norte. Entre ellos está Poika, un niño a punto de hacerse hombre y su mayoría de edad hará surgir mitos, encantamientos, horror y conflictos.

Por medio de cuentos, sueños y pesadillas, el equipo del guionista Ben Haggarty y del dibujante Adam Brockbank, han creado una premiada novela gráfica, para niños y adultos, que nos recuerda que hace tiempo todos nosotros vivíamos en tribu. (Reseña de la editorial)


Un policía en la luna
Un policía en la Luna, de Tom Gauld. Salamandra Graphic, 2017. La colonia lunar ha conocido tiempos mejores, como uno de esos pueblos en los que ha dejado de pasar la carretera principal y su población se reduce día tras día. Las rondas de nuestro héroe, el poli lunar, son cada vez más cortas, y los casos por resolver, menos emocionantes: una chica que huye de casa, una anciana que pierde su perro, un autómata que se escapa del Museo de la Luna...

Con el reconocible estilo de su autor, sobrio pero de gran expresividad, Un policía en la luna combina inteligencia, humor y melancolía, plasmando algunas verdades esenciales sobre los anhelos y desengaños inherentes al ser humano. Con sólo tres libros, Tom Gauld se ha consagrado como uno de los artistas de cómic más interesantes y admirados del panorama internacional. (Reseña de la editorial)








sábado, 18 de marzo de 2017

Wéstern


Jean-Michel Charlier y Jean Giraud, Blueberry: El hombre de la estrella de plata (1966)
Loo Hui Phang y Frederick Peeters, El olor de los muchachos voraces (2016)
Prix Landerneau BD 2016
Nominada a la mejor obra de autor extranjero en el Salón del Cómic de Barcelona 2017

"¡Diablos! Las fuerzas vivas de Silver Creek piden que les envíe a alguien para restablecer el orden... ¡Y hablan de usted, Blueberry!
Esta aventura autoconclusiva del teniente Blueberry -excepción en una serie donde cada ciclo suele agrupar varios álbumes- nos recuerda que el cómic puede ser un vehículo de entretenimiento y diversión, sin más (ni menos) pretensiones. ¡Y eso es estupendo!
Claramente influenciados por el cine de la década anterior, los autores presentan a un todavía joven y afable soldado con el rostro de Jean-Paul Belmondo, que acabará ejerciendo muy eficazmente como sheriff.
Para ello, toman prestada la estética y muchos episodios de Solo ante el peligro (1952) y Río Bravo (1959), reuniendo casi todos los tópicos sobre el Lejano Oeste que aprendimos en la infancia: lugares (el fuerte, el salón, la oficina del sheriff, la única calle de un pueblo en medio del desierto), personas (el alcohólico gracioso, la mujer con carácter, el juez corrupto, un villano adinerado con su banda de pistoleros) y escenas (emboscadas, tiroteos, persecuciones a caballo).
Con esa mezcla, van sentando las bases de un personaje y unas historias que irán ganando en complejidad argumental y estilística. Pero eso vendrá después... Como declaró Jean Giraud, "con esta serie aprendí los mecanismos del cómic tradicional. Además, me ha permitido mantener una larga relación con el público (...) Los libros que firmo como Moebius se venden mucho menos, aunque curiosamente son los que me han dado mayor reputación artística."

"Aunque solo esté compuesta por tres individuos, funciona igual que una sociedad (...) Han de realizar tareas complementarias y asegurar así el equilibrio de su estructura.
El sujeto primero tiene el poder de tomar decisiones. Es el depositario del saber teórico (...)
El sujeto segundo asume una función técnica. Es el poseedor del conocimiento técnico (...)
El sujeto tercero (...) no posee ningún conocimiento. Su función es meramente doméstica."
Seguramente, el autor de Píldoras azules, Lupus o Aama se haya sentido muy cómodo al plasmar el texto de Phang, una habitual de la BD pero no editada en castellano hasta El olor de los muchachos voraces (nos lo dio a conocer Angélica).
El guión refleja las preocupaciones, intereses y situaciones que el suizo ya trataba en obras anteriores: los viajes como fuente de descubrimientos sobre uno mismo y de inevitable cambio personal, las relaciones de pareja, la homosexualidad, la expresión o represión del deseo, la influencia de la tecnología en nuestras vidas.
Además, añade una reflexión sobre los peligros del capitalismo salvaje, de la racionalidad económica y de las ideologías que ponen al progreso como objetivo último, por encima de cualquier consideración ética; nos habla de homofobia, racismo, desigualdad y misoginia como expresiones tangibles de esos riesgos. ¿Quizá demasiados temas abiertos?
Phang encuentra un contexto adecuado para su discurso en la campaña gubernamental de exploración (y ocupación) de Texas al finalizar la Guerra de Secesión aunque, como las imágenes tras las lentes del protagonista, la realidad aparezca volteada y se introduzcan elementos mágicos y oníricos:
"En este libro encontramos todos los códigos del wéstern, pero se les da un giro de 180 grados. Los indios son casi irreales y los paisajes, si se los mira con atención, no son los del Oeste americano, sino los cauces secos de los ríos del norte de África (...) La fotografía de supuestos espíritus, habitual en el siglo XIX, funciona como metáfora de las mentiras de los personajes, porque en aquel momento era el arte que podía manipular la realidad." (France Inter).
En este sentido, la propia autora define su obra como "un wéstern de escenas fuertes, un género clásico en el que trabajar y poder distorsionar los códigos. Una historia de hombres donde la mujer tiene mucho que decir".
Por último, el apartado gráfico merece una mención aparte:
"Sus días son bellos y cálidos, sus noches sombrías y profundas (...) Grandes paisajes del oeste salvaje, páginas sin texto, un grafismo onírico y orgánico (...) Peeters juega con los contrastes de color: entre las noches americanas azul oscuro y los paisajes que el sol tiñe de rojo y amarillo, marca sus dibujos con una gama de colores muy fuertes" (Un amour de BD).

En definitiva, dos cómics ambientados en la misma época y lugar, pero que utilizan de formas muy diferentes los mecanismos del género. Ambos igualmente válidos y disfrutables, seguro que darán juego en la tertulia.

martes, 7 de marzo de 2017

Género

Alfredo Gómez Cerdá y Javier Zabala, Oso tramposo (2006)

En la tertulia del mes en que se celebra el Día Internacional de las Mujeres hablaremos, con el apoyo de las obras seleccionadas y la participación de Mariola Artuch, representante del Instituto Navarro para la Igualdad, sobre temas como la violencia psicológica en el ámbito doméstico, la lucha contra la desigualdad de género o los mecanismos sociales que propician las agresiones hacia las mujeres.

"Y Selma volvía a quedarse en casa. A barrer, a fregar, a guisar, a planchar...
Y así un día, y otro, y otro más...
Mientras cenaban, Bombo pensaba que aquel espejo era la mejor compra de su vida. ¡Hacía prodigios! Por el contrario, Selma suspiraba de pena."
Autor de literatura infantil y juvenil, Gómez Cerdá presenta esta vez un cuento ilustrado (¡hacía tiempo que Mariví no nos sugería uno!).
A través de la relación entre los recién casados Bobo y Selma, Oso tramposo refleja -con más fiabilidad, desde luego, que el espejo protagonista- una dinámica de pareja en la que, en lugar de intentar crecer juntos, uno de los personajes desvaloriza al otro...

"... gracias por invitarme a hablarles sobre el muy personal pero importantísimo tema de los anticonceptivos (...) creo que todas las mujeres deben tener acceso a esta información, para hacer con ella lo que decidan... Y que de ser seguida adecuadamente podrá mejorar en gran medida su vida y la de sus familias."
Peter Bagge, uno de los más importantes autores del cómic alternativo norteamericano en los años 80 y 90 (Mundo idiota, Odio) cambia parcialmente de registro en La mujer rebelde (una propuesta de Ricardo), sin dejar de lado sus característicos estilo gráfico y humor. Aunque, en realidad, es más adecuado decir que profundiza en las reflexiones sobre la realidad política, social y económica iniciadas en Todo el mundo es imbécil menos yo y otras agudas observaciones, la recopilación de tiras publicadas en la revista Reason.
Una vez leído, es fácil ver porqué Bagge se ha sentido tan fascinado por la figura de Margaret Sanger como para dibujar su biografía e intentar incluir una ingente cantidad de datos en formato texto (¡el número de notas es proporcionalmente mayor que en From Hell!) de los que, además, depende la comprensión de lo narrado. Sea como sea, además de darnos a conocer la vida de una figura clave en la lucha por la igualdad, es aún más interesante su retrato de las sociedades occidentales de la primera mitad del siglo XX.

"Entonces encontré a algunas personas. Intenté decírselo. Me escucharon, pero no parecieron oírme. Se encogieron de hombros y continuaron con lo que estaban haciendo."
Una entre muchas entrelaza la reconstrucción de una serie de asesinatos reales con la presentación de la vida de la autora, marcada por el abuso y la violencia sexual. Su principal valor es la hábil introducción de la perspectiva de género, que le permite clarificar el papel y las actitudes del entorno social cercano, los medios de comunicación y la policía, así como la fascinación que ejerce la violencia sobre las mujeres, convertida en espectáculo dentro de la cultura predominante.
Una muestra la necesidad de que los sistemas de protección -social, sanitario, de seguridad, jurídico- analicen su punto de vista sobre las víctimas de violencia de género. También nos interpela, como lectores, a revisar nuestras actitudes y ayudar así a romper "la vergüenza, el aislamiento, el escepticismo y el ridículo".
Como ella misma reconoce en el epílogo, quizá no tenga respuestas claras para todo, pero sí que plantea preguntas necesarias a través de una gran variedad de formas narrativas -ensayo, periodismo gŕafico, autobiografía- y recursos expresivos -especialmente interesantes, por su capacidad para sugerir significados múltiples, cuando se acerca más a lo simbólico que a lo figurativo-.