lunes, 14 de noviembre de 2016

Craig Thompson

Adiós, Chunky Rice (1999)
Premio Harvey al autor revelación, 2000
Blankets (2003)
Tres Premios Harvey, dos Premios Eisner y dos Premios Ignatz, 2004
Premio del público a la mejor obra extranjera. Salón Internacional del Cómic de Barcelona, 2005
Habibi (2011)
Premio Eisner al mejor autor, 2012




Gracias a Blankets, Craig Thompson es, para los lectores ocasiones de cómic, una de las figuras más reconocibles de los primeros años del siglo XXI. De manera involuntaria, él y muchos otros autores (Ware, Clowes, Satrapi, Modan, Delisle, etc.) contribuyeron en esa época a generalizar la denominación de "novela gráfica" y a que este arte comenzase a ganar un cierto halo de respetabilidad cultural. Blankets, además, es una de las aportaciones paradigmáticas al género del slice of life, que se centra en narrar la vida cotidiana de sus protagonistas.
Para esta tertulia hemos seleccionado tres de las cinco obras del autor; dejamos fuera Cuaderno de viaje -un diario de dos meses de trayecto por Europa y Marruecos- y la más reciente, Almóndigas del espacio.
"Basta de lágrimas. Al menos mientras estemos juntos. Me conformaría con un cuento antes de dormir".
Adiós, Chunky Rice
Chunky y Dandel. Craig y Raina. Zam y Dodola. Las parejas que protagonizan cada cómic muestran pautas de relación similares. En las tres, el protagonista masculino es el autor, como reconoce en esta entrevista. En las tres, en grado diferente, aparece cómo siente al mismo tiempo atracción y culpa, o busca la intimidad y huye, o encuentra la felicidad con la persona a la que ama pero opta por la renuncia -dejar el hogar, quemar los apegos, automutilarse- en cumplimiento de algo que considera una obligación superior. Todas estas contradicciones vienen acompañadas por un claro malestar e inseguridad ante el propio cuerpo.
Tanto en las cuestiones que se tratan como en la estructura de la narración, los parelismos son múltiples. Por ejemplo, Thompson muestra con claridad el sufrimiento que generan el maltrato paterno o los abusos sexuales, la dinámica de la violencia entre iguales, la precariedad económica, los vínculos entre hermanos, las dificultades asociadas a crecer y madurar, la fuerza del primer amor y su confianza en el poder benéfico de la imaginación compartida. Se considera responsable por no ser capaz de proteger a quienes más quiere -a su hermano, a Dodola-, mientras cree que es la causa de su sufrimiento.
"Sigo creyendo en Dios y en la palabra de Jesús, pero (...)  la Biblia, las iglesias, los dogmas... están hechos solo para separar a los pueblos y las culturas".
Blankets
En los tres cómics está presente el mar, como símbolo de nuevas y desconocidas posibilidades ("Me encanta el mar porque es INFINITO", dice el capitán Chuck en Adiós, Chunky Rice), una oportunidad para otro comienzo, real o metafórico. La composición de las páginas, con cambios constantes en la disposición de las viñetas, define los distintos ritmos del relato y clarifica su significado. Las continuas vueltas al pasado aclaran el presente, mientras que todos los finales quedan abiertos.
Las historias introducidas en el relato transcurren en paralelo con la acción e incluso la determinan. Es interesante analizar qué argumentos clásicos aparecen: el mito de Orfeo habla de la pérdida de la amada, la renuncia al sexo y un reencuentro espiritual. Los relatos bíblicos son desvelados como herramienta de opresión y castigo, mientras que en las tradiciones islámicas Thompson encuentra más belleza y libertad para unir versiones distintas y, por tanto, menos dogmatismo.
"Ahora la serpiente ha sido asesinada, el pozo ha sido tapiado, reclamado y contenido, y negado a aquellos que lo necesitan. Otra forma de violencia infligida por el hombre".
Habibi
Esta evolución tiene mucho que ver con la de su autor, que va creciendo como sus obras: si en Adiós, Chunky Rice disfraza su biografía, preocupaciones y miedos, Blankets es una confesión directa y completa.
Habibi, una fábula llena de fábulas, demuestra su capacidad para generar y hacer legible una estructura compleja, además de permitirle ampliar la mirada más allá de sí mismo e introducir nuevas preocupaciones, como las desigualdades sociales y el deterioro del medio ambiente. En esta última obra, aboga por destacar los puntos comunes entre judaísmo, cristianismo e islamismo.

Seguro que en la tertulia debatiremos sobre estos temas, aquí solo esbozados, y muchos más. Entre todos los puntos de vista, es obligatorio escuchar al propio autor, como en estas entrevistas, especialmente interesantes: Entrecómics y Peonza (muy extensas, donde repasa toda su trayectoria) y Rtve (sobre Habibi).
Como curiosidad, podéis escuchar la banda sonora de Blankets.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Autismo

María Gallardo y Miguel Gallardo, María y yo (2007)
Premi Nacional de Còmic de Catalunya 2008
Félix Fernández de Castro, María y yo (2010)
Premio a la mejor película basada en un cómic. Salón Internacional del Cómic de Barcelona 2011
María Gallardo y Miguel Gallardo, María cumple 20 años (2015)

Miguel Gallardo presenta en María y yo y su continuación, María cumple 20 años, su propia experiencia y reflexiones en torno al autismo / los transtornos del espectro autista (TEA).
Quizá el tema principal de estas obras lo ocupen quienes no son / somos como María. Es decir, esas personas que forman lo que su padre denomina, con gran lucidez, "redes de cariño"; o las que, tras compartir algún momento con ella, recuerda perfectamente; incluso aquellas con las que solo se cruza y la miran.
Con la misma capacidad de observación y síntesis que le permite elaborar rápidos retratos para su hija, Gallardo muestra las reacciones de todas ellas y explica de qué forma le afectan como padre.
A la vez, propone una interpretación de la conducta de María que, sin idealizaciones, muestra cómo sus deseos y conductas no se alejan tanto, en el fondo, de las de los demás -todos sentimos la necesidad de anticipar, queremos recibir atención y nos enfadamos cuando nos obligan a esperar-. Los elementos que aparecen en ambos cómics -miradas, listas, dibujos, conversaciones, hábitos- nos recuerdan la importancia de los pequeños avances y la necesidad de modificar las escalas de valoración para adaptarlas a cada persona.
María cumple 20 años introduce un nuevo tema: la preocupación por el futuro y la exigencia de que, como sociedad, sepamos asegurar a quien lo requiere los apoyos materiales y afectivos correctos.
El documental traslada de forma fiel algunos textos y escenas del cómic original, además de profundizar en la vida diaria de sus protagonistas (entorno familiar, cuidadoras, educación). Incluye un breve apunte sobre la adaptación del estilo de dibujo de Miguel Gallardo, que inició su carrera como historietista underground (en revistas como El Víbora y Cairo) y ahora, además de publicar cómics (Un largo silencio), ejerce como portadista e ilustrador para medios de comunicación (The New Yorker, La Vanguardia).
El éxito de María y yo y el interés de su autor por sensibilizar sobre el autismo han generado productos en otros formatos, incluyendo dos cortos de animación: El viaje de María y Academia de especialistas.
Para terminar, aquí tenéis más enlaces relacionados con el tema de la tertulia:
  • Reseña sobre Turista accidental, el cómic más reciente de Miguel Gallardo, en Entrecomics.
  • Entrevista donde repasa su carrera e influencias, en gràffica.
  • Otra entrevista, centrada en María y yo, publicada en Guía del cómic.
  • Y una tercera conversación, que gira alrededor del papel de la ilustración, en ABC.

jueves, 29 de septiembre de 2016

El arte

Juanjo Sáez, El arte: conversaciones imaginarias con mi madre (2006)
Santiago García y Javier Olivares, Las meninas (2014)
Premio a la Mejor Obra de autor español. Salón Internacional del Cómic de Barcelona 2015
Premio Nacional de Cómic 2015
Pablo Auladell, El Paraíso perdido (2015)

La reflexión sobre el arte ha generado en los últimos años muchos cómics interesantes. Hemos escogido tres que ejemplifican diferentes acercamientos al tema: un diálogo con el lector, entremezclado con recuerdos personales, sobre el sentido de la creación artística; la adaptación de un poema narrativo del siglo XVII; un acercamiento a la vida e influencia de Velázquez que habla también sobre la estructura social de la época y la naturaleza del arte.

En El arte... Sáez aboga por la supremacía del sentir sobre la racionalización. Crear o contemplar una obra nos permite rememorar sensaciones, pero también modificar nuestra interpretación de los hechos y generar alternativas: "hay que desconfiar un poco de ella [la percepción], hay que intentar retocarla (...) para que nos muestre la salida que más nos guste y ser consciente de ello".
Reivindica el arte como parte importante de la vida cotidiana -por eso, critica con dureza la separación entre el artista/intelectual y el resto-, un camino para entenderla y darle sentido, encontrar consuelo y enfrentarse a la soledad.
Una nueva edición ampliada del cómic, aparecida diez años después de su publicación original, ha supuesto su vuelta a la actualidad pública, aunque por suerte ha sido una referencia permanente durante este tiempo. En esta conferencia (a partir del minuto 25) habla sobre la obra:


Las Meninas tiene puntos en común con el anterior. Si Juanjo Sáez hacía un recorrido por el arte contemporáneo, García y Olivares amplían la mirada hasta el Siglo de Oro y los pintores barrocos. La reflexión sobre la naturaleza y el para qué del arte se centra en este caso en la forma de concebirlo: ¿es un oficio, una profesión más?, ¿es una mercancía con la que hacer negocios y enriquecerse? o ¿solo es admisible el arte puro?
La pintura más conocida de Velázquez es el centro de un cómic que utiliza un amplio catálogo de recursos narrativos -estructuración de los contenidos, composición de textos o diferentes técnicas de dibujo-. Al construir una historia sobre su significado, nos invita a explorar el cuadro original con atención. Además, destaca la influencia que ha tenido en otros artistas de renombre que la tuvieron como fuente de inspiración o como un reto a superar.
¡Ojalá la exposición Dibujar Las Meninas llegue a las bibliotecas de Navarra, como ya han disfrutado en otras ciudades!


Cuatrocientos cincuenta años después, Auladell dota de personalidad propia, gracias a las imágenes, a su fiel adaptación de un clásico de la literatura inglesa. El imperfecto y vital Satanás sigue resultando más cercano al lector que las vengativas y poco humanas élites celestiales; su corporeidad, que Milton destaca a lo largo del poema, se traduce eficazmente en las imágenes de sus transformaciones en animales y sus cambios de tamaño, voluntarios o no.
Las emociones, expresadas a través de una gestualidad dramática, consiguen el mismo efecto que el poeta con sus versos. Destaca también la importancia que da a volar -los cielos son escenario principal de la obra y las aves un elemento permanente- como símbolo y señal de poder y libertad.
Un elemento añadido por el autor del cómic, de gran significado, es el paralelismo que establece entre dos momentos de la obra: Satanás viste a Belcebú ("el primero después de él") con la cabeza sangrante de un toro al que ha matado antes con su lanza; Dios, sin embargo, corona a su Hijo con la cabeza de un cordero inmaculado. Frente a las limpias ilustraciones de Gustave Doré, Auladell nos propone imágenes llenas de realidad.


viernes, 24 de junio de 2016

Programación 2016-2017

Tras una reunión informativa en junio de 2007, la tertulia cómic de la Biblioteca Pamplona-Yamaguchi comenzó su programación anual en septiembre de ese mismo año. El curso 2016-2017 supone, por tanto, la décima edición de este espacio de encuentro para lectores de cómic.
Precisamente gracias a su presencia, ideas y propuestas, contamos durante los próximos meses con una de las mejores selecciones posibles, por su variedad, calidad media y contenido. Recuperamos clásicos (Blueberry), obras y creadores que forman parte de cualquier canon (Blankets, Jiro Taniguchi), otras reconocidas o premiadas (Las Meninas, María y yo, He visto ballenas) y novedades de autores consagrados (El olor de los muchachos voraces, Presas fáciles). Introducimos otros formatos de expresión artística (documental, libro ilustrado, anime, televisión). Nos acercamos a temas originales (viajes en el tiempo) o significativos que nos animan a compartir y enriquecer nuestra visión del mundo (género, realidad social). Y, sobre todo, disfrutamos en muy buena compañía.

5 de octubre de 2016. El arte
Santiago García y Javier Olivares. Las Meninas
Juanjo Sáez. El arte: conversaciones imaginarias con mi madre
Pablo Auladell. El Paraíso perdido

9 de noviembre de 2016. Autismo
Miguel Gallardo. María y yo
Miguel Gallardo. María cumple 20 años
Félix Fernández de Castro. María y yo

21 de diciembre de 2016. Craig Thompson
Craig Thompson. Blankets
Craig Thompson. Adiós, Chunky Rice
Craig Thompson. Habibi

11 de enero de 2017. Angoulême
Jillian y Mariko Tamaki. Aquel verano
Javier de Isusi. He visto ballenas


 8 de febrero de 2017. Viajes temporales
Daniel Clowes. Paciencia
Jason. Yo maté a Adolf Hitler
Mamoru Hosoda. La chica que saltaba a través del tiempo
Se sugiere, como complemento, ver El ministerio del tiempo.

8 de marzo de 2017. Género
Una. Una entre muchas
Peter Bagge. La mujer rebelde
Alfredo Gómez Cerdá. Oso tramposo

5 de abril de 2017. Western
J. M. Charlier y J. Giraud. Blueberry 1965-1968: Fort Navajo, Tormenta en el oeste, Águila solitaria, El jinete perdido
F. Peeters y L. H. Phang. El olor de los muchachos voraces



10 de mayo de 2017. Realidad social
Isaac Rosa y Cristina Bueno. Aquí vivió: historia de un desahucio
Miguelanxo Prado. Presas fáciles
Miguel Fuster. Miguel. 15 años en la calle

7 de junio de 2017. Manga: Jiro Taniguchi
Jiro Taniguchi. El viajero de la tundra
Hiromi Kawakami y Jiro Taniguchi. Los años dulces

martes, 31 de mayo de 2016

Grant Morrison

Grant Morrison construyó su propia visión de los dos superhéroes más conocidos de DC Comics resaltando las características que los convertían en iconos. Por eso, su Superman es sinónimo de luz, heroísmo inmaculado, poderes sin límites y una familia feliz. Mientras tanto, a Batman le tocan la oscuridad, la indefinición ética, el dolor y los traumas infantiles.

Grant Morrison, Frank Quitely y Jamie Grant, All-Star Superman (2006-2008)
Alberto Zamora

La literatura de superhéroes es una suerte de mitología moderna y Superman, al encarnar valores como los de justicia, equidad o el esfuerzo, es el centro de ella. Y es que, como dicen en la película de Tarantino, Kill Bill vol. 2, Superman es el único superhéroe que se disfraza para no tener poderes. Para ello elige a un personaje normal, a un trabajador cualquiera, a un tal Clark Kent. Al contrario, Batman, es el arquetipo de burgués caprichoso cuyos poderes emanan de los gadgets que se puede fabricar con su dinero. Batman vive rodeado de mujeres guapas, coches deportivos, asiste a fiestas lujosas: el sueño de todo capitalista. Superman es el héroe de las clases medias.
En los noventa, autores como Alan Moore y, en menor medida, Mark Millar habían puesto en crisis a los superhéroes, se cuestionaban su legitimidad en las sociedades modernas. Grant Morrison introdujó temáticas como: la física cuántica, el psicoanálisis o los viajes alucinógenos y supuso una revolución moderna en el mundo de los superhéroes. Llegó a tiempo, en una época en la que las sociedades occidentales estaban inmersas en una crisis que todavía perdura y que vuelve a legitimar su existencia. ¡Necesitamos superhéroes!.
Superman All-Star, Jesucristo Superstar, es una especie de pasión de Cristo en la que el héroe tiene que superar doce pruebas para al final enfrentarse a la muerte. Es un intento de acercar Dios al hombre, porque qué hay más humano que la muerte. En una entrevista para NewsoRama, Grant Morrison dice que él no veía a Superman como a un superhéroe o un personaje de ciencia ficción, sino como al ciudadano medio. Algo similar muestra Zack Snyder en sus dos últimas películas, en las que incide en la analogía de Superman con Jesucristo; en ellas, sin embargo, la naturaleza mesiánica del héroe lo aleja del hombre. En Superman All-Star, Morrison lo acerca. Otros autores se habían fijado solamente en la naturaleza de Dios del superhéroe, pero Grant Morrison se fija en lo que lo hace humano: sus expresiones faciales reflejan una serenidad que no se había visto en ningún cómic. Superman no juzga a los humanos, les ayuda a confiar en sí mismos. Esto queda recalcado en el prefacio, donde se señala como uno de los momentos claves del cómic la escena en la que Superman evita el suicidio de una chica.
Todos estos aspectos hacen de este cómic una de las obras más importantes en la literatura superheroica.


Grant Morrison y Dave McKean, Arkham Asylum. Una casa seria en una tierra seria (1989)
Jesús García

En Arkham Asylum, Morrison quiere hablarnos sobre los símbolos que rodean al hombre murciélago, qué esconden y qué muestran. ¿Hay una persona bajo la máscara? ¿O es solo un concepto destinado a desaparecer, como el Icaronycteris de las primeras páginas? La respuesta será diferente según quién la dé:
BATMAN: -Batman no tiene miedo de nada. Soy yo. Yo lo tengo. 
MÁSCARA NEGRA: -Quitémosle la máscara. Quiero ver su cara. 
JOKER: -(…) Esa es su cara.
Este es uno de los elementos más interesantes del cómic, junto al pequeño atisbo de metaficción, desarrollado pocos meses después en Animal Man, a cargo del Sombrerero Loco (“A veces creo que Arkham es una cabeza. Una cabeza enorme que sueña nuestra existencia”) y a la dualidad moral de todos los personajes, incluidos los supuestos héroes: Batman agrede a los indefensos Clayface y Espantapájaros; la psicoterapeuta Ruth Adams convierte a Dos Caras en un despojo indeciso y mata violentamente al Dr. Cavendish.
Morrison consigue mostrar a Batman como débil y fuerte al mismo tiempo, un personaje inteligente que aprovecha, en una jugada final desesperada, la dualidad de Harvey Dent y provoca el giro de guión de la historia -el enfermo consigue liberarse momentáneamente de su obsesión y se convierte en el auténtico salvador-.
Debe reconocerse también que hilvana con habilidad las historias de Wayne y Arkham, destacando sus puntos en común, como la muerte trágica de los padres que les otorga un mandato compartido: atajar el mal que procede de la locura. Quizá no funciona igual el vínculo que intenta establecer entre el murciélago (“El batir de unas alas perturba mi sueño”) y la locura de la madre.
¿Y el resto? Morrison es un guionista ambicioso, que suele llenar sus obras de (demasiadas) referencias y paralelismos. Aquí apenas las desarrolla en su intento de generar un ambiente que recuerde a la narrativa gótica. Por ejemplo, sitúa la acción en el April Fool’s Day anglosajón y el Día de los Inocentes latino; nombra fugazmente a Charlotte Corday (la asesina de Marat que anticipa el acto de la Dra. Adams); amalgama sin mucho sentido ocultismo, religión y psicoanálisis citando a Aleister Crowley, Jung y La rama dorada; sugiere misteriosas conexiones entre la tragedia familiar de Amadeus Arkham y el Joker (un naipe olvidado, los peces payaso).
También resulta fallido, por poco original y escaso desarrollo, el discurso pseudopsicológico (¡¿Batman derrumbado tras la asociación libre de cuatro palabras?!) y el que intenta trasponer las realidades y los términos (la locura que quizá esconde la “supercordura”, lo irracional racional, el desorden como “orden más elevado”, la sospecha de que lo externo al manicomio es el verdadero psiquiátrico…). Por el contrario, es una pena que no explore más una constante en la mitología de Batman: la identificación y dependencia mutua entre el héroe y sus villanos.
Entonces, ¿es Arkham Asylum un buen cómic o se trata de una obra sobrevalorada? Cada lector tendrá su respuesta, claro. Una cosa sí es cierta: aunque le penaliza la excesiva acumulación de elementos, supo romper con la visión política y pretendidamente realista de Batman que Frank Miller había impuesto en los ochenta, oponiendo una nueva interpretación más romántica y onírica.
Y, por supuesto, el intento no hubiese sido tan efectivo sin el papel fundamental de Dave McKean. Tanto Morrison como Neil Gaiman, otro guionista británico aficionado a mezclar géneros y referencias, le deben mucho.

domingo, 8 de mayo de 2016

Satoshi Kon

Satoshi Kon,  Historias cortas de Satoshi Kon (1984-1989)
                      Regreso al mar (1990)
                      Sherapim (1994-1995)
                      Opus (1995-1996)
                      Selección Oficial 2014 en el Festival de Angoulême
                      Paprika (2006)
                      Nominada al León de Oro en el Festival de Venecia 2006

La producción manga de Satoshi Kon editada en castellano permite obtener una panorámica de su evolución como dibujante antes de dejar el papel y dedicarse por completo a la animación.
Pese a su muerte en 2010 y a acumular una filmografía relativamente escasa como director, Kon es una de las principales figuras del anime en lo que llevamos de siglo, lo que ha llevado a un segundo plano su trabajo como guionista y dibujante de cómic.
Vinculado a otros artistas japoneses como Yasutaka Tsutsui (Paprika) o Katsuhiro Otomo -fue su ayudante artístico en Akira, escribió el guión de la película World Apartment Horror para trasladarlo después al manga y participó en el guión de Memories-, comparte con ellos temas y recursos narrativos que se pueden observar a lo largo de toda su obra: un humor que sabe moverse entre la ironía y el absurdo, relaciones de pareja con algunos toques de screwball comedy, la progresiva desaparición de los límites entre sueño y realidad, los estados alterados de conciencia, la metaficción, los peligros del progreso sin limites que nos acercan a un futuro distópico...
La centralidad de Kon en el manga y el anime contemporáneos quedan reflejados en el interés que despierta en la crítica. La lectura de estos cinco textos sirve para un completo repaso de su obra, estilo e influencia en otros autores:
  • Historias cortas de Satoshi Kon (Jordi T. Pardo y Alberto de Sosa repasan la obra completa del autor y se centran en los relatos de la antología): Zona Negativa.
  • Satoshi Kon: sueños, crisis de identidad y bates de béisbol (Koldo Gutiérrez analiza su filmografía, influencias y técnica): Revista Cactus.
  • Satoshi Kon y su influencia en el cine (Camilo Paredes incide en cómo otros directores han utilizado sus ideas): Cinefastos.
  • La identidad como causa trágica: Lo real y su doble en Paranoia Agent de Satoshi Kon (artículo académico de Ana Gorría que reflexiona sobre las preocupaciones presentes en varias obras del autor): descarga.
  • Últimas palabras de Satoshi Kon.

lunes, 11 de abril de 2016

Transtorno bipolar

Ellen Forney, Majareta. Manía, depresión, Miguel Ángel yo (2012)
Arnau Sanz, Albert contra Albert (2013)
Guillermo Carandini, El día de la victoria (2013)

En menos de un año, tres artistas gráficos coincidieron en la publicación de cómics que, a través de la experiencia directa de sus autores -como hijos o enferma- reflexionaban sobre el transtorno bipolar.
Sus relatos personales abordan temas que van mucho más allá de la descripción de la enfermedad. En especial, nos descubren que la familia puede ser, al mismo tiempo, fuente de apoyo y de sufrimiento; el espacio en el que queremos y somos queridos pero también aquel en el que sentimos el peso, a veces excesivo, de las responsabilidades.
Y también nos recuerdan cómo, al chocar con una situación de verdadera dificultad, nos encontramos con que no podemos ser siempre independientes ni totalmente autonómos y que necesitamos a otras personas para seguir viviendo.
En concreto, las tres obras reflejan con mucha claridad la importancia de contar en nuestras vidas con redes de seguridad de distinta naturaleza: la personal (capacidad de autoconocimiento, identificación de intereses que nos motiven  y nos "aten" a la vida), la relacional (familia y vínculos afectivos y sociales) y la estructural (posibilidad de acceder a servicios de apoyo profesional o asociativo, más allá de los recursos económicos individuales, a través de un sistema de protección accesible a toda la ciudadanía).
Como en otras ocasiones en las que nos hemos acercado a relatos autobiográficos, nos topamos con la importancia de encontrar una interpretación propia para los hechos vitales del pasado (aunque con estilos gráficos muy diferentes, los tres autores coinciden en los saltos en el tiempo que explican el presente), de ser capaz de perdonarse para abandonar una culpabilización estéril... y de aceptar que es inevitable sufrir y perder muchas batallas antes de alcanzar una victoria incompleta e imperfecta, pero victoria al fin y al cabo.

¿Algunas reseñas interesantes? Númerocero y Entrecómics hablaron sobre Albert contra Albert. Eldiario.es recoge una entrevista a Ellen Forney y Ser Psiquiatra hoy señala el valor de Majareta. Imprescindible esta entrevista con Guillermo Carandini. Por supuesto, también os recomendamos el libro Tengo transtorno bipolar, escrito por Sergio Saldaña.