sábado, 5 de octubre de 2019

Naturaleza

A. Dan (Daniel Alexandre) y Maximilien Le Roy, Thoreau. La vida sublime (Thoreau. La vie sublime, 2012)
Benjamin Renner, El malvado zorro feroz (Le grand méchant renard, 2015)
Prix de la BD Fnac 2016
Prix de la Jeunesse du Festival d'Angoulême 2016
Jiro Taniguchi, El bosque milenario (Konen no mori, 2017)

¿Por qué nos encantan las perspectivas lejanas? Porque, inmediata e inevitablemente, imaginamos una vida que vivir allí […] ¿Por qué siempre nos parecen bellos los valles lejanos, los lagos, las montañas en el horizonte? Porque por un momento nos damos cuenta de que pueden ser la casa del hombre, que la vida humana puede estar en armonía con ellos. […] Creemos que vemos estas hermosas moradas y la alegría nos invade, cuando tal vez solo veamos nuestros propios tejados. Siempre estamos ocupados en alquilar casa y tierras y poblarlas con nuestra imaginación. No hay belleza en el cielo, sino en el ojo que lo ve. La salud, la moral alta, la serenidad: he ahí los grandes paisajistas.
Henry D. Thoreau, El Diario II (1837-1881)

Tendemos a proyectar en la naturaleza nuestros deseos e ilusiones, e incluso le atribuimos rasgos humanos. Quizá animados por nuestra escasa experiencia directa en ella, la imaginamos como un ente armónico y permanentemente bello, donde se esconden la sabiduría y los secretos de una vida buena.
Los tres cómics elegidos tienen como protagonista central la naturaleza, vinculada siempre a aspectos positivos y que se entreteje con otros temas literarios habituales: la granja orwelliana como metáfora de nuestra sociedad, el grupo de niños que avanzan hacia la madurez compartiendo aventuras o la actualmente muy popular nature writing.

La estructura del cómic de Benjamin Renner recuerda a la de otros autores que también han publicado en formato web (en especial a Las amapolas de Irak) o han creado tiras de prensa (como U.S. Acres). Prácticamente cada página funciona como un gag independiente, que recupera el ritmo de la comedia francesa de Jacques Tati y el tono del vodevil, vehículo tradicional para reírse de la sociedad establecida.
Sirviéndose de algunos personajes ya aparecidos en 2008, crea una fábula ligera que combina la ternura y un humor muy efectivo: quizá conozcamos todos los chistes, pero es imposible no reírse con ellos y con la expresividad de los personajes. Como toda narración de este género, hay una moraleja relacionada con los estereotipos (aunque no parece la intención del autor), que aceptaremos sonriendo:
(9èmeArt) Me gustó la idea de una historia de animalitos que viven al margen de los humanos. Como en Los Pitufos, permite crear episodios protagonizados por los distintos personajes.
[...]
El zorro no se relaciona como un padre (o una "madre") con los polluelos, es sobre todo un compañero. Alguien con una relación distante con los niños y que, cuando los descubre, no sabe qué hacer.
Quería que fuese un poco como yo, que los encontrara entrañables y, sin saber bien cómo hacerlo, quisiera ayudarlos, aunque a veces le harten. Me he limitado a reflejar situaciones reales vividas con mis sobrinos y sobrinas. Por ejemplo, la idea de que los pollitos quieran al zorro desde el principio. No sabes cómo manejar ese cariño.

Ya conocíamos el respeto y aprecio que sentía Jiro Taniguchi por la naturaleza, reflejada en muchas de sus obras (El viajero de la tundra, El caminante).
También su convicción de que apreciar la riqueza de la creación era necesario para alcanzar la madurez y comportarse de forma correcta. Una postura acorde con su conciencia ecológica y su visión positiva del ser humano y de la vida.
El bosque milenario, obra póstuma e inacabada, conecta, en este sentido, con una de sus historias más conocidas, La montaña mágica.
Ambas comparten elementos: fantasía, sensibilidad, una mirada positiva sobre la niñez y un mensaje dirigido, sobre todo, al público juvenil.
El apartado gráfico demuestra su interés por la estética y el mercado europeo, alejado del manga más habitual. Es una lástima que solo podamos disfrutar de unas pocas páginas, con el mismo manejo de las acuarelas que en Los guardianes del Louvre y Venecia.

Thoreau. La vida sublime es un cómic con un claro objetivo pedagógico. Se centra en algunos episodios vitales del pensador norteamericano que ejemplifican su activismo político ante el descontento con el modo de vida americano, basado en la desigualdad de derechos, la esclavitud, el liberalismo y el capitalismo.
El dibujo de A. Dan convierte en protagonistas a los paisajes de Massachusetts. Thoreau fue también un naturalista que no idealizaba la naturaleza -a pesar de admirarla- y era consciente de que esta mantiene dinámicas diferentes a las humanas. Al mismo tiempo, consideraba que era el lugar donde las personas podían tomar conciencia de sí. Su influencia, deformada o no, llega hasta nuestros días.

martes, 30 de julio de 2019

Terror

Mike MignolaEl cadáver y otras historias (The Corpse, Iron Shoes, Baba-Yaga, 1995-1998)
Miles Hyman, La lotería (Shirley Jackson's "The Lottery": The Authorized Graphic Adaptation, 2016)

Un admirador confeso de Shirley Jackson, Stephen King, asegura en su ensayo Danza macabra (1981) que "inventamos horrores para ayudarnos a hacer frente a los reales".
Los dos cómics seleccionados pueden inscribirse en el género de terror, pese a que representan vertientes distintas de esa tradición.
Uno nos recuerda cómo hemos buscando siempre explicar lo inexplicable a través de la magia y otro explora las posibilidades más oscuras de nuestra naturaleza.
Mignola se sirve de lo sobrenatural, las leyendas y mitos del pasado que intentaban comprender lo desconocido y extraordinario. El relato de Jackson, sin embargo, parte de lo cotidiano y lo humano para generar una distopía inquietantemente realista.

Los tres relatos seleccionados de Hellboy forman parte de la etapa inicial del personaje -su primer aparición se produjo en 1993-. Poco a poco, Mike Mignola ha ido creando un universo propio que bebe a partes iguales del folclore europeo y de la ambientación victoriana (en este sentido, se pueden establecer paralelismos con el Sandman de Neil Gaiman).
Aunque la historia irá creciendo en complejidad, profundidad de los personajes y mitología propia, sus historias cortas, en parte fuera de la trama central, son igualmente atractivas. En ellas se respira el aroma tanto de lo gótico como de las revistas norteamericanas de terror de los años sesenta y setenta, sin olvidar un humor irreverente que juega con romper los mitos.
Aquí encontraremos versiones menos dulcificadas de las que nos suelen llegar, y más cercanas a las visiones tradicionales del entorno anglosajón, eslavo y cristiano, de seres fantásticos como los brownies (duendes), Jenny Dientesverdes, trasgos, hadas o Baba Yaga. Algunos de ellos son personajes recurrentes en la serie.
En cuanto al apartado gráfico, poco se puede objetar a la apuesta de Mignola por el contraste entre luz y oscuridad o la ausencia de detalles. Para describir su estilo, se le ha etiquetado de expresionista o tenebrista. Aquí es imprescindible reconocer el papel de sus coloristas: Dave Stewart, James Sinclair y Matthew Hollingsworth.


La versión gráfica de La lotería mantiene con brillantez el espíritu, ritmo pausado y ambiente crecientemente ominoso del relato original, que sugiere muchas interpretaciones diferentes, complementarias a la que propuso la autora. Itziar nos propone escuchar una adaptación radiofónica actual.
Puede ser una mirada crítica sobre la tradición y el comportamiento de grupo, una metáfora sobre las violencias cotidianas, el reconocimiento de que nuestro modelo social necesita víctimas para perpetuar el sistema o la descripción de una macabra lotocracia inversa.
En una extensa entrevista publicada por ActuaBD, el autor señala las claves de la estructura narrativa, composición, estilo y recursos gráficos que eligió para este cómic:
Tenía ideas muy concretas sobre la estructura de este álbum. Quería imaginar escenas inéditas, aunque inspiradas en el relato original, que permitieran que su lectura se volviese plenamente visual.
Me planteó un desafío particular: la trama se desarrolla casi en su totalidad en una plaza de pueblo, en un entorno fijo, con interacciones muy sencillas entre sus habitantes y relativamente poca acción hasta el final, cuando todo cambia de manera repentina.
Toda la fuerza del relato procede de la forma en que se desarrollan los hechos, esa tensión que se eleva incansablemente a medida que entendemos que algo terrible está a punto de suceder. Por lo tanto, era necesario encontrar soluciones visuales para variar los planos, dar a los lectores variedad de ángulos y distancias para que esta adaptación tuviera la misma calidad que la obra original. Tuve que revisar el escenario innumerables veces, tratando de afinar los detalles para que la adaptación gráfica funcionase y generara las mismas emociones -¡y el horror!- que el original.

Sobre todo, quería que el lector sintiese que conocía bien el lugar, como si estuviera "en casa", antes de que comenzara la ceremonia. Para ello, tenía que tomarme tiempo en las escenas que conducen al ritual. Para que el final, por sorprendente o chocante que sea, funcione correctamente, debe seguir siendo inesperado.

El trabajo sobre los personajes fue más complejo de lo previsto porque, entre la multitud, hay unos diez individuos que juegan un papel real en la historia. Los otros son objetos casi inanimados, símbolos de una emoción o un estado de ánimo. Sus rostros anónimos dan una cierta atmósfera a la ceremonia. Trabajé mucho sobre los ojos y el reflejo del sol en los rostros (la luz los ciega y hace que su mirada sea difícil de leer). Fue un truco para reducir todos estos personajes a un papel casi icónico: la mayoría de los personajes de La lotería son solo presencias, y la multitud se convierte casi en un personaje compuesto de una multitud de miradas indescifrables.

Mi abuela eligió un estilo realista para su historia. Para ser fiel a su intención, era importante recuperar la misma cualidad casi documental. Hay un largo trabajo previo con documentos de la época para encontrar la ropa y los detalles de este pueblo agrícola en la América profunda de la posguerra. Una vez que encontré el estilo general de la multitud, pude multiplicar las miradas y las presencias para que esta masa de humanidad "creciera", convirtiéndose en una nueva entidad más alejada de los documentos que podían inspirarla.

La oscuridad, el miedo y la angustia siempre están presentes en sus rostros, pero contenidos, ocultos bajo una aparente indiferencia. No son personas malvadas, sino que están dispuestas a caer en una barbarie despreciable por el simple miedo al cambio y a desafiar las tradiciones, por muy crueles y arcaicas que sean. Sobre todo, quería cuidar los pequeños cambios en la expresión de los vecinos, sus miradas esquinadas, las medias sonrisas sin alegría; todo debe ser sutil para respetar el estilo de Jackson. Gran parte de su genio es la capacidad para darnos el mínimo de información, dejándonos siempre sin algunas "claves" para comprender del todo la marcha de los acontecimientos. Las caras de los personajes son importantes porque nos ocultan mucho más de lo que expresan, y eso es parte de lo que hace incómoda la lectura. Mi objetivo era forzar al lector a mirarlas para tratar, sin éxito, de obtener información.

Este diseño un poco más "desnudo" de lo habitual [tres viñetas por página, con calles y márgenes anchos] es una elección inusual para una novela gráfica de gran formato, pero creo que refleja la simplicidad en las formas, la austeridad de los espacios y la voluntad de reducir los adornos al mínimo heredadas de los puritanos y sus descendientes.
[Sobre las dobles páginas con bordes guillotinados] Lo que empuja a los aldeanos a permanecen tan apegados al ritual es su relación ancestral con la naturaleza. Para enfatizar esta conexión un tanto mística con el mundo natural, tenía que ir más allá de la página, romper de vez en cuando las reglas del diseño para expresar visualmente el poder que tiene en las mentes de estas personas.

El ritmo es la base de cualquier historia, pero aún más en el caso de La lotería. Nada me importaba más que respetar el lento crescendo de la angustia que da a la historia la macabra  magia que la hizo tan famosa. Sin embargo, lo que funciona en la escritura no lo hace igual en una adaptación gráfica, y ahí es donde tuve que imaginar soluciones de guión y un lenguaje visual que produjesen la misma emoción que la versión escrita. Eso explica las primeras secuencias silenciosas, inéditas pero inspiradas en la obra, que informan sobre esa extraña tradición, sus orígenes y funcionamiento.

La intensidad del ritual tenía que intercalarse con "escapes gráficos": vistas lejanas de la multitud, enfocar de forma inesperada un detalle del lugar o una cara en concreto. Esas variaciones permiten al lector moverse como un participante más entre la multitud y la ceremonia , al tiempo que tiene una perspectiva más amplia sobre su impacto simbólico.

¿Creéis que Hyman acierta en la forma de plantear la traducción de La lotería a imágenes y que, por tanto, la adaptación enriquece el relato original? O, por el contrario, ¿coincidís en la crítica que señala que su espléndido estilo gráfico no cuadra con las largas secuencias mudas y la estructura de las viñetas?

martes, 18 de junio de 2019

Programación 2019-2020

Gracias a las sugerencias y votos de las y los participantes en la tertulia,  este curso vamos a disfrutar de lecturas muy variadas, tanto en temáticas como en géneros y estilos.
Nos encontraremos con superhéroes de aroma clásico (Superman: Las cuatro estaciones), reimaginados (Superman: Hijo rojo) y contemporáneos (Ms. Marvel 1: Fuera de lo normal).
Pasaremos miedo con la adaptación de un relato de Shirley Jackson (La lotería), una de las principales influencias reconocidas por Stephen King o Neil Gaiman. Abriremos la puerta del universo creado por Mike Mignola (Hellboy: El cadáver y otras historias).
Podremos reír y pensar con Tom Gauld (Un policía en la luna) y las magníficas tiras de Bill Watterson (El nuevo Calvin y Hobbes clásico).
Leeremos obras premiadas recientemente y con repercusión en los medios (Estamos todas bien, Sabrina).
Contaremos con la presencia de dos autores navarros, Mikel Santos 'Belatz' (El tesoro de Lucio) y Agustín Ferrer Casas (Mies).
Y mucho más...

2 de octubre: Terror
Mike Mignola. Hellboy: El cadáver y otras historias
Miles Hyman / Shirley Jackson. La lotería

6 de noviembre: Naturaleza
Jiro Taniguchi. El bosque milenario
A. Dan y Maximilien Le Roy. Thoreau, la vida sublime
Benjamin Renner. El malvado zorro feroz

11 de diciembre: Selección Oficial Angoulême
Gipi. La tierra de los hijos
Nick Drnaso. Sabrina

8 de enero: Cómic navarro
Belatz. El tesoro de Lucio. Una novela gráfica sobre la vida de Lucio Urtubia
Agustín Ferrer Casas. Mies

5 de febrero: Superman
Jeph Loeb y Tim Sale. Superman: Las cuatro estaciones
Mark Millar, Dave Johnson y Kilian Plunkett. Superman: Hijo rojo

4 de marzo: La vida cotidiana de las mujeres
Antonio Altarriba y Kim. El ala rota
Ana Penyas. Estamos todas bien

8 de abril: Humor
Tom Gauld. Un policía en la luna
Bill Watterson. El nuevo Calvin y Hobbes clásico

6 de mayo: Oriente Próximo
Sarah Glidden. Oscuridades programadas
Zerocalcare. Kobane calling

3 de junio: Girl power
G. Willow Wilson y Adrian Alphona. Ms. Marvel 1: Fuera de lo normal
Roberto Aguirre-Sacasa y Robert Hack. Las escalofriantes aventuras de Sabrina v. 1

lunes, 20 de mayo de 2019

Aventuras belgas

Edgar P. JacobsLa marca amarilla (La Marque jaune, 1953-1954; 1956)
Hergé, Tintín en el Tíbet (Tintin au Tibet, 1958-1959; 1960)

De vez en cuando echamos la vista atrás y recuperamos clásicos del cómic, obras para todas las edades que seguimos leyendo décadas después con, inevitablemente, con otra mirada.
Los dos cómics elegidos son, quizá, las obras más representativas en la producción de los principales exponentes de la línea clara en el cómic belga. Hergé consideraba Tintín en el Tíbet su obra preferida, mientras que La marca amarilla, sexta aventura de los gentlemen creados por Edgar P. Jacobs, es seguramente su álbum más conocido.
Algunos datos para acompañar vuestra lectura:
  • Ambas historias fueron publicadas de forma seriada en los años 50 en la revista Tintin. Con ediciones en varios países, este semanario reunió firmas como las de Goscinny, Uderzo, Jacques Martin, Carlos Giménez y Hugo Pratt.
  • Jacobs formó parte entre 1944 y 1947 del equipo de artistas que colaboraron con Hergé en las aventuras del joven reportero. La relación entre los dos creadores mezclaba la admiración y el enfrentamiento, razón por las que el autor de Blake y Mortimer ya no estaba cuando en 1950 se formalizaron los Studios Hergé, de donde surgen los nuevos álbumes y la reedición corregida de historias anteriores.

  • Por supuesto, tanto Tintín como Blake y Mortimer fueron publicados en castellano el siglo pasado. Sin embargo, su repercusión editorial resultó muy diferente. Para cuando los británicos aparecieron en la revista Cairo en 1983, Tintín ya tenía todas sus aventuras disponibles (sobre este tema, la web Catálogo de Tintin en España recopila una cantidad ingente de información).
  • Tras la muerte de Hergé en 1983 no se han generado nuevas aventuras de su personaje más conocido (solo Tintín y el Arte-Alfa, una historia incompleta basada en sus bocetos iniciales, apareció en 1986), aunque sí han proliferado las adaptaciones a otros medios y los productos promocionales. En cambio, Edgar P. Jacobs realizó solo ocho álbumes de Blake y Mortimer, serie que ha seguido creciendo gracias a autores como Jean Van Hamme. En mayo de 2019 se publica la historia más reciente, un número fuera de colección en el que participa François Schuiten.
Seguro que dedicamos tiempo en la tertulia a hablar sobre la influencia en los dos cómics de las novelas del género de aventuras, el relato detectivesco de la era victoriana, la ciencia ficción inicial,el cine popular e, incluso, el pulp. También sobre la composición de las páginas y las viñetas, menos cerrada de lo que a veces pensamos, o de una narrativa basada más en los textos explicativos y redundantes que en las imágenes, propia de las historias de la primera mitad del siglo XX. Y de la ausencia de mujeres en dos mundos que, para sus primeros lectores, representaban lo desconocido, ese espacio que siempre se puede llenar de fantasía y emoción.

miércoles, 10 de abril de 2019

Terrorismo

Loïc Dauvillier y Glen Chapron, El atentado (L'attentat, 2012)
Catherine Meurisse, La levedad (La légèreté, 2016)
Selección Oficial y finalista para la Fauve 'Or en el Festival d'Angoulême 2017

El terrorismo es un un tipo de violencia (...) Para que adquiera impacto, además de resultar sistemática e impredecible, destaca por ir dirigida contra blancos seleccionados en atención a su relevancia simbólica. Blancos cuyo menoscabo los convierta en medio a través del cual canalizar los mensajes y las amenazas que convierten al terrorismo en un mecanismo de comunicación y control social.
Entrada "Terrorismo", redactada por Fernando Reinares Nestares, en S. Giner, E. Lamo de Espinosa y C. Torres (eds.), Diccionario de Sociología, Alianza Editorial, 1998.

Nos acercamos -inevitablemente de forma parcial y sin agotar todas sus facetas- a un fenómeno complejo, por sus implicaciones sociopolíticas e individuales, a través de la mirada de dos personas afectadas directamente. Ambas se centran en aspectos diferentes de una realidad que les ha dejado perplejos. Para lidiar con su dolor, Amín busca con desesperación porqués, entender lo incompresible; Catherine intenta desprenderse del sufrimiento obsesivo que impregna su vida. Él queda atrapado tras contemplar la parte más fea de la existencia; ella encuentra una salida en  la belleza.

Pero los miembros despedazados con los que me encuentro, allí, encima de la mesa, sobrepasan el raciocinio. Es el horror en su fealdad absoluta.
El atentado adapta el relato homónimo de Yasmina Khadra, manteniéndose muy fiel a la narración original. La mayor diferencia es que la novela centra el efecto dramático en la descripción detallada y explícita de los efectos del terrorismo -el destino del protagonista se revela desde el principio-, mientras que el cómic reserva esta escena para el final. En cualquier caso, tras la última página queda en el lector la misma sensación de desesperanza.
En ActuaBD, Dauvillier habla sobre el proceso de adaptación:
Me centré en dos puntos. Primero, los diálogos. Quería mantener el tono de Yasmina Khadra. Sin embargo, sé que un diálogo para una novela y para un cómic son diferentes. En una novela, está en medio de otras palabras. En el cómic, está dentro de las imágenes (...)
En segundo lugar, la documentación (...) En una novela se puede describir un lugar vagamente. Es el lector (...) quien inventa su decorado. En los cómics se puede improvisar, pero no era nuestro deseo en este proyecto.
Sobre la parte gráfica de la obra, donde Chapron refleja perfectamente a través de los rostros y las miradas el pensamiento y los sentimientos de los personajes en un entorno duro y, a la vez, lleno de luz, añade:
Quería la estructura de la página "a lo Tintín" (4 tiras de 3 viñetas). El trabajo de Hergé me impresiona por la fluidez de su lectura. En una obra como El atentado, me parece esencial no perder al lector por el camino.

Confío en permanecer despierta, atenta a cualquier signo de belleza. Esta belleza que me salva, devolviéndome la levedad.
La levedad adopta una perspectiva mucho más micro, centrada en una víctima que, tras la pérdida, no puede ir más allá de su dolor, es incapaz de cualquier análisis riguroso y tampoco desea hacerse preguntas sobre el otro mientras digiere su sufrimiento.


En este relato autobiográfico hay humor, ironía, una defensa encendida de lo irreverente y de la libertad de expresión. Nos alivia ver cómo retorna a cierto equilibrio, aceptando el descubrimiento de que siempre será ilusorio. Pero nos conmueve, sobre todo, su sensibilidad artística, vehículo para expresar sus pensamientos y sentimientos -como en las sorprendentes metáforas a las que traslada sus sueños (pp. 42-44 y 53)  y el preciso uso del color-.
Por último, hay una interesante reflexión sobre cómo nuestra interpretación de las obras literarias y artísticas depende siempre de la experiencia personal. Precisamente, su segunda obra publicada en castellano, La comedia literaria. De Roldán a Boris Vian, está centrada en los clásicos franceses.


martes, 12 de marzo de 2019

LGTBI+

Kiriko Nananan, Blue (Blue, 1996-97)
Tillie Walden, Piruetas (Spinning, 2017)
Premio Will Eisner "for Best Reality-Based Work" 2018

El 26 de abril se celebra el Día de la Visibilidad Lésbica. Por eso, vamos a contar en la tertulia con Ander Iribarren, sexólogo que trabaja como técnico de participación en Harrotu, un servicio público de información y atención a la diversidad sexual y de género gestionado por Kattalingorri.
Con él conversaremos sobre dos novelas gráficas realizadas por jóvenes autoras que reflejan el proceso de construcción de la identidad en la adolescencia. Un periodo vital caracterizado, quizá más que cualquier otro, por la rapidez, el cambio permanente, las decisiones acompañadas a veces de grandes dudas y otras de certezas absolutas, la preocupación por las reacciones del entorno, el descubrimiento del deseo como combinación de lo físico y lo emocional, las dudas sobre los propios sentimientos y una biografía llena tanto de separaciones como del descubrimiento de otras personas.
Relatos que se pueden etiquetar como coming-of-age, pero cuyos temas también forman parte de la realidad adulta.

En esta entrevista con Benoît Peeters, Kiriko Nananan desvela las claves de su obra:
- En lugar de dibujar un manga, trabajo como si cada viñeta fuese una ilustración independiente (...) Para mí, un manga es, en primer lugar, una combinación de varias viñetas dibujadas una por una (...) Soy cada vez más sensible a la proporción y el contraste de blancos y negros. Por ejemplo, un rostro en medio del fondo blanco no funciona si está un centímetro a la izquierda o a la derecha. La posición de cada elemento es el resultado de una decisión precisa. Pero, por supuesto, una página o una doble página deben poder ser vistas también como un conjunto equilibrado, a modo de cartel. Además del dibujo, es importante la posición del texto. Un desajuste de un solo centímetro cambia por completo el efecto de una página.
- He hablado antes sobre imágenes aisladas pero, al mismo tiempo, el manga se lee siguiendo un hilo conductor. Dentro de este camino, las viñetas sin imágenes siguen siendo manga. A veces, que el texto esté solo en medio del blanco, sin dibujo, le da una fuerza particular. Por ejemplo, describir la tristeza en medio del vacío puede reforzar ese sentimiento.
- Me obsesionan los significados implícitos, lo que está entre líneas. Por eso dejo tantos vacíos. En esos espacios se expresan, espero, sentimientos que no pueden plasmarse en palabras. Pero hay un parte inconsciente en mi trabajo y no puedo explicar por completo cómo funciona.
- Cuando era estudiante de secundaria ya había decidido escribir Blue. Sin ser lesbiana, entre las chicas que me rodeaban, alumnas de instituto como yo, había una que me gustaba en especial. Una amiga íntima. Pero como en esa época todavía era joven, no sabía que sentía hacia ella. Si otras amigas se acercaban a ella podía sentir muchos celos y a veces me preguntaba si eso no era amor. Intentaba analizar mis complejos sentimientos. Y, como ya tenía la idea de convertirme en autora de manga, me prometí que más adelante escribiría sobre ellos (...) Pero, como es una construcción ficticia, acentúa la experiencia que viví realmente.
Nananan fragmenta las imágenes y escenas, como si fuesen el resultado de un muy lento parpadeo, y dirige la mirada hacia partes del rostro o del cuerpo de sus protagonistas, dotándolos de significación. La ausencia de lo presente forma parte esencial de su estilo narrativo: hay personajes que hablan sin ser vistos, y en muchas ocasiones los escenarios, fondo de la acción, se desvanecen.
En 2002, el cómic fue adaptado al cine, al parecer sin demasiado éxito. Pese a haber sido galardonada en el Festival de Angoulême en 2008, solo es posible leer en castellano otra de las obras de la autora, El amor duele.


Nunca ignoré el hecho de que me sentía atraída por ellas. Sabía que era gay desde los 5 años. Ahora tenía casi 12.
Una auxiliar del profesor me había mostrado cómo sujetarme la manga mientras me ponía la chaqueta. Todavía recuerdo sus manos en mis hombros. Aún no tenía una palabra para describirlo pero en aquel momento lo supe.
(...)
Pero saberlo desde mucho tiempo atrás no lo hacía más fácil.
Sabía que no estaba bien y no le dije a nadie que lo sentía.
Así que silenciosamente me enamoraba, una y otra vez, sin pensar nunca que podía ser real.

Tillie Walden señala, en esta entrevista, algunos puntos en común entre ambos cómics: los límites de lo autobiográfico y el papel de la ficción, la incompletitud de algunos dibujos como opción inconsciente, el valor del blanco y negro. En declaraciones a la web Bacánika afirma: "El silencio es tan importante en los cómics. Muchas veces debo obligarme a no usarlos tanto." Como veis, hay muchos paralelismos entre Walden y Nananan...
La aparecida en El Periódico se centra en los temas de Piruetas, mientras que el encuentro celebrado en el Saló del Cómic de Barcelona 2018 -estuvo nominada a mejor obra extranjera- permite descubrir algo más sobre su relación con el mundo del cómic. También merecen la pena las declaraciones recogidas en MondoSonoro y El Cultural.
Walden -que ya ganó dos premios Ignatz en 2016- parece destinada a ser, durante los próximos años, una de las figuras destacadas del noveno arte. En castellano se ha publicado recientemente la edición en papel de su webcómic On a Sunbeam.
Me daba miedo ser gay. Me daba miedo todo el odio que veía en los vídeos de Youtube y que sabía que existía.
Pero tenía que tragarme esos sentimientos que me dejaban el estómago frío y agarrotado porque no quería darles importancia.
Solo quería estar aquí con ella.

sábado, 16 de febrero de 2019

Género negro

Jules Feiffer, Matar a mi madre (Kill My Mother. A Graphic Novel, 2014)
Rayco Pulido, Lamia (2016)
Premio Nacional del Cómic 2017

Declaración de intenciones
de J.Feiffer
Los cómics que hemos elegido para adentrarnos en el mundo del crimen son, en cierta medida, un ejemplo de las dos tradiciones del relato detectivesco. Matar a mi madre es en su primera parte un homenaje explícito al hard-boiled estadounidense; Lamia recuerda, por la forma en que se estructura el relato (crimen-investigación-solución) a las novelas de la Edad de Oro. La contraposición entre acción y razonamiento se refuerza con personajes que reflejan los arquetipos fundamentales del género en sus dos vertientes.
Sin embargo, Feiffer y Pulido ejecutan una inversión clave para dotar de originalidad a sus obras: la novela problema clásica tiene mucho de juego con el lector, con muertes tan asépticas que se convierten en un mero divertimento, mientras que la evolución hacia lo "negro" conllevó mayor realismo y descripción crítica de la realidad social.
Aquí, Lamia trastoca lo que se podía esperar por su tono clásico y es la obra que de forma más clara retrata la desigualdad de una época y es más explícita al mostrar los efectos de la violencia. Por su parte, Matar a mi madre se centra en las intrigas del Hollywood dorado con menos seriedad que, por ejemplo, El crepúsculo de los dioses (B. Wilder), una de sus referencias. Es decir, los dos cómics entremezclan el tono (divertimento vs. mirada crítica/denuncia) y la forma (estructura narrativa, localizaciones, personajes y lenguaje) de ambas tendencias.
Más allá de la pertenencia y homenaje a un género y del distinto tono dramático, las dos novelas gráficas comparten varios elementos: las referencias a los medios de comunicación, y en especial la radio, como herramientas de adoctrinamiento a través del espectáculo; los efectos de las guerras y la crisis económica; las relaciones maternofiliales y de pareja... Sobre todo, coinciden en otorgar un papel protagonista a mujeres que se enfrentan activamente a un contexto social empeñado en negarles capacidad de decisión.





"Se sacrifica el dibujo y la forma por la luz y el color, en otras palabras, se pasa de las amplias y precisas descripciones a una visión vertiginosa de la realidad, dada a fogonazos, a parpadeos, a pinceladas rápidas (...)"
Iván Martín Cerezo, Poética del relato policial (2006)



Aunque estas palabras se refieren originalmente a las diferencias de estilo entre la novela policiaca clásica y la producción de Hammett y Chandler, se podrían aplicar al dibujo de dos autores cuyo nacimiento está separado por casi cincuenta años. Pulido y Feiffer traducen una sólida base documental en imágenes muy diferentes: si el primero elige blanco y negro, líneas rectas, tramas y simetrías, el segundo opta por la paleta de grises, la plasticidad en los movimientos, la ruptura con la continuidad gráfica y composiciones de página que recuerdan inevitablemente a The Spirit (no en vano, fue ayudante de Will Eisner).


Otras obras



Rayco Pulido (1978) ha visto cómo aumentaba el interés por su obra previa tras recibir el Nacional del Cómic por Lamia.
En los dos últimos años se han lanzado nuevas ediciones de Final feliz (su primer cómic, publicado en 2004), Sordo (2008), Sín título (2008-2011) Nela (adaptación de Marianela, de Benito Pérez Galdós, 2013).





Jules Feiffer (1929) es una de las referencias del humor gráfico estadounidense (Premio Pulitzer 1986 por sus tiras políticas). También ha sido autor teatral, guionista de cine y animación (su cómic infantil Munro fue adaptado como corto de animación y recibió el Óscar en 1961) y novelista.
Matar a mi madre es el primer volumen de una trilogía completada con Cousin Joseph y The Ghost Script, aún inéditas en castellano.