lunes, 24 de diciembre de 2018

Angoulême 2019

Wilfrid Lupano y Grégory Panaccione, Un océano de amor (Un océan d'amour, 2014)
Selección oficial en el Festival de Angoulême 2015. Prix de la BD Fnac 2015 (antiguo Premio del público en Angoulême)
Isabel Greenberg, Las cien noches de Hero (The One Hundred Nights of Hero, 2016)
Selección oficial en el Festival de Angoulême 2018.

Lupano y Greenberg son dos artistas muy presentes en las últimas ediciones del Festival International de la Bande Dessinée d'Angoulême.
El guionista francés recibió en 2014 el reconocimiento al mejor cómic policíaco (Fauve Polar SNCF) gracias a Ma révérence y en 2015 el Premio del Público-Cultura por la serie Les vieux Fourneaux. Ha asistido a sesiones de firmas en 2016 y 2018; también está programada su presencia en 2019.
Además de participar en la edición del año pasado con la obra que hemos leído este mes, la artista londinense fue invitada en 2015 con su primera novela gráfica, La enciclopedia de la Tierra Temprana.

He elegido contar la historia de un amor que perdura. La rutina lo hace pasar desapercibido, pero eso no impide que haya lazos muy fuertes entre dos individuos que no prevén vivir el uno sin el otro.
Un océano de amor mezcla (como adelanta su título) fábula ecologista y relato romántico en un relato que se disfruta con una sonrisa permanente. El humor, las situaciones disparatadas, la expresividad de los personajes -en especial, la gaviota que homenajea al personaje de Tomás el Gafe-, un retrato algo anacrónico de la vida en la Bretaña rural y el tono artístico que siempre ha tenido la comedia francesa (Jacques Tati, Pierre Richard) permiten hablar sobre la contaminación de los océanos, los efectos negativos de la pesca masiva e industrializada, la piratería contemporánea, el turismo de consumo estandarizado, las modas impuestas por los medios de comunicación (oh, sí, hasta el ganchillo puede ser de lo más cool gracias a la fiebre vintage) e, incluso, el régimen cubano.
Mi idea era utilizar un universo cercano -en este caso un pequeño pueblo bretón- y personajes muy comunes para crear algo maravilloso y épico, pero también una cierta forma de poesía burlesca.
Merece una mención especial el trabajo de Panaccione, dibujante especializado en historias mudas. Su dominio de la gestualidad de los personajes (el slapstick trasladado al cómic), la composición de las escenas y el uso del color para transmitir diferentes estados de ánimo cobinan a la perfección con la mirada irónica del guionista sobre todas las conductas sociales, y nos demuestran la capacidad de las imágenes para invitarnos a la reflexión.
No es un libro ecologista, porque estoy convencido, con o sin razón, de que hacer libros demasiado militantes sólo afecta a los conversos.
Si te interesan los cómics sin palabras, puedes continuar con la selección que propone Aburrimiento vital; algunos de ellos ya los conocemos gracias a la tertulia.


La gente lleva toda la vida contando cosas, engatusando. Los seres humanos saben contar historias por naturaleza, Hero.
Así describe Las cien noches de Hero la web oficial del Festival de Angoulême: "Después de revisitar los mitos universales en La enciclopedia de la Tierra Temprana, la británica Isabel Greenberg vuelve a Las mil y una noches con su talento como narradora gráfica, buscando lo simbólico para contar mejor lo mitológico. Una epopeya romántica por capítulos, que libra un combate heroico y humanista contra la misoginia."
El discurso de la autora, además de dar protagonismo a los personajes femeninos desde una mirada de género, nos recuerda que la naturaleza humana es compleja y variada, tanto en emociones como en actos. Siendo seres narrativos, necesitados de metáforas para aprehender la realidad y/o sobrevivir, los cuentos tienen potencial para ayudarnos a crecer, abrir posibilidades, comunicarnos y conectar, incluso cambiar el mundo... Pero también pueden ser armas para engañarnos, hacernos olvidar que solo son fruto de la imaginación y no verdades reveladas, convertirnos en seres subyugados a un poder injusto:
Así era como describían ese momento la mayor parte de los libros, así que debía ser cierto.
La narración enmarcada -un recurso clásico que introduce historias dentro de historias- también permite a Greenberg acercarse, sin perder el humor, a lo metaficcional y a la dinámica de los cuentos populares de la narración oral ("He dibujado algo parecido a las antiguas baladas del folk inglés", entrevista en Ángulo crítico):
Me parece que en esta trama hay algún tipo de paralelismo que pinta bastante bien. ¿No sería lo suyo que yo resolviera el misterio y que los doce jóvenes granjeros valerosos se casaran con las doce hermosas princesas?
Dado el interés que muestra la autora en explorar el carácter de las relaciones humanas centrándose en las protagonizadas por mujeres, no es extraño que su próxima obra, Glass Town, explore la infancia y el imaginario de las hermanas Brontë.