Premio Eagle 2000 a la mejor serie británica independiente.
Los seis arcos argumentales de Kane publicados hasta ahora -en una entrevista, el autor aseguraba que el #32 aparecería a finales de 2013, pero...- constituyen un muestrario de las posibilidades del cómic y de las variantes que las imágenes permiten a la hora de narrar una historia -por ejemplo, el capítulo sin palabras que recuerda a los primeros cortos del cine de humor, el episodio narrado desde el coche patrulla o la historia del empleado de banca-.
"Hay cosas que los cómics pueden hacer con brillantez y la gente tiende a no hacerlas porque... tiene que ver con la idea de hacer cómics serios. Una vez que los autores llegan a cierta edad, chocan con la idea de que los cómics están asociados a la infancia. Al mismo tiempo, intentan convencer a los lectores de que pueden ser serios, por lo que no desean nada que recuerde lo que encontraban en los cómics cuando eran niños, que son los elementos más visuales".
Los continuos saltos entre el pasado y el presente, con escenas unidas por el mismo espacio o situaciones y diálogos similares, aportan información necesaria -matices de personalidad, relaciones y motivaciones previas- para entender los hechos, alimentan la curiosidad del lector y le obligan a seguir pasando las páginas.
"Mi principal preocupación es la historia. No se trata de escribir o dibujar, lo importante es la narración. En lo que te debes fijar es en lo que necesitas para contar la historia: personajes, diálogos y suficiente información de fondo como para que los lectores sepan dónde están los personajes y lo que está pasando".

Así, los nombres bíblicos -la ciudad de Nuevo Edén, el protagonista llamado Caín, el Hospital Herodes- aplicados a una villa corrupta recuerdan a algunos relatos de Hammett o de otros clásicos del relato negro. El homenaje a Frank Miller -el falso Ciego es su Daredevil y el Marv de Sin City aparece aquí de forma cómica- y otros personajes del mainstream superheroico -Diario de Guerra, protagonizado por The Punisher, inspira al histriónico cazador de ratas; el Batman de la Edad Dorada se refleja en Megaman; Oscar Darke, con su dualidad moral, recuerda a Kingpin, creado para el universo Marvel en 1967-, al igual que la vida diaria en la comisaría, mostrada en tantas series y películas -Hill Street Blues es la base más clara-, son alusiones a buenos productos de la cultura de masas.
Paul Grist (Sheffield, 1960) es uno de los más representativos creadores del cómic británico. Al igual que otros muchos (Mike Carey, David Lloyd, Alan Moore, Bryan Talbot) ha combinado el trabajo independiente con la producción para las grandes editoriales del mercado. Sin embargo, es quizá el que más apostó durante gran parte de su carrera por la libertad creativa, generando su propia editorial (Dancing Elephant Press) hasta que comenzó a colaborar con Image Comics.
Se caracteriza por su desigual ritmo de publicación y por semiabandonar sus series (Kane, Jack Staff) para iniciar otros proyectos (Mudman). Esa costumbre de dejar líneas argumentales abiertas genera gran desasosiego en sus lectores.