lunes, 7 de agosto de 2017

Arte y ficción

Jason, No me dejes nunca (2006)
Premio Eisner 2007 a la mejor edición de material internacional
Scott McCloud, El escultor (2015)

En la primera parte de No me dejes nunca, Jason refleja algunos de los episodios autobiográficos que Ernest Hemingway relató en París era una fiesta (A Moveable Feast, 1964).
Con su habitual concisión, el noruego es capaz de transmitir fielmente la actitud del premio nobel ante personajes históricos como Hadley Richardson- su primera esposa- F. Scott y Zelda Fitzgerald, Ezra Pound, James Joyce o Gertrude Stein. Siguiendo los textos de Hemingway retrata, con sus habituales personajes antropomórficos, a los más conocidos representantes de la "generación perdida", esa comunidad de artistas anglosajones expatriados temporalmente en el París de los años 20.
Así puede plantear una reflexión sobre las actitudes de estos peculiares personajes, que optaron en muchos casos por mostrarse orgullosos de sus dificultades económicas, al tiempo que se sentían miembros de una elite destinada a generar una nueva estética y ética.
En la segunda mitad del cómic, sin embargo, las influencias son muy distintas. Manteniendo ese tono de sutil humor e irrealidad que impregna toda su obra, Jason toma prestado (y exagera) el ritmo y argumento de películas clásicas como La jungla de asfalto o Atraco perfecto. Zelda se convierte en el paradigma de la femme fatale -Hemingway así la consideraba, al menos en cuanto a la influencia que tenía sobre Fitzgerald- y el resto de personajes en... bueno, ¡para saberlo tendréis que leer la obra!
Un detalle curioso: el título original (The Left Bank Gang) hace referencia a la margen izquierda del Sena, donde se situaban los barrios bohemios de la capital francesa, la zona preferida por Hemingway y su círculo. La editorial Astiberri optó por un título que centra la mirada en la relación entre Ernest y Hadley. Quizá de forma involuntaria, aumenta el tono melancólico de la historia: en 1926, tras cinco años de estancias intermitentes en París, se divorciaron.
«Un millón de personas, y todas compartimos el mismo sueño. Crear, conectar, ser recordados.»
Esa misma tristeza impregna El escultor, la obra más reciente de Scott McCloud. Quizá por tener demasiado presente que se trata del autor de Entender el cómic y Hacer cómics, es sencillo identificar cierta intención didáctica e insistencia en los temas que le interesan. Además, contemplamos cómo aplica en el cómic su clasificación de las transiciones y sus ideas sobre la función expresiva de los distintos tipos de planos, separaciones entre viñetas y posiciones en el continuo abstracción-realismo.
En todo caso, se trata de una novela gráfica que plantea preguntas importantes sobre el arte: la posibilidad de un criterio absoluto, la necesidad o no de un espectador para dar sentido a la obra, el peligro de caer en la dictadura del mercado, los distintos significados que la expresión artística tiene para los creadores (elaborar un relato sobre el propio pasado y construir una identidad, obtener reconocimiento, lograr poder ecónómico o un estatus elevado, ayudar a otras personas, perdurar, tener un trabajo remunerado...). Son temas que ya tocaban El arte: conversaciones imaginarias con mi madre y Las Meninas, que leímos el año pasado en la tertulia.
Sin embargo, creo que el mayor valor de esta obra se encuentra en las reflexiones sobre el valor de la vida, su ineludible carácter efímero y el descubrimiento de que su sentido pasa por el encuentro sincero con otras personas.
El autor logra generar emoción en el lector apoyándose en dos personajes muy bien construidos a partir de sus contradicciones: David y Harry.
Para terminar, otra curiosidad: visitad la web de David Smith, el escultor con el que confunden al protagonista y que fue el principal exponente del expresionismo abstracto norteamericano.

2 comentarios:

  1. Wow! muchas referencias, no me imagino un comic de Jason tan cultureta. A ver si me puedo pasar por la biblio un dia de estos a por los dos y hago latarea cuanto antes.
    Gracias Jesus.

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    1. Al parecer, Jason está bastante interesado en Hemingway y lo cita en otros cómics no editados en castellano.
      Me parece que un punto a favor de "No me dejes nunca" es que es una historia entretenida, con independencia de tener en cuenta las conexiones con otras obras.
      ¡Nos vemos en la tertulia!

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